La educación del cachorro

Al igual que las vacunas o la práctica habitual de una actividad, la educación es uno de los deberes del hombre para con su perro desde el momento en que decide hacer de él su compañero.
Frente a cualquier idea preconcebida, es indispensable empezar la educación del cachorro cuanto antes, cuando su capacidad de aprendizaje es óptima.

ENSEÑARLE SU NOMBRE

No sirve de nada gritarle, su oído es muy fino. Pronuncie lentamente y de forma clara su nombre para llamar su atención y asócielo a cada orden. Lo primero que un cachorro debe aprender es su nombre, cuanto más corto sea, mejor lo memorizará el cachorro.

LA LIMPIEZA

Si el cachorro hace sus necesidades en casa durante su ausencia, ¡no le regañe!. La reprimenda únicamente resultará eficaz si descubre al cachorro haciéndolo.

Por lo general, un cachorro que llega a una casa no es limpio, salvo en su propio lugar de descanso. Algunos consejos útiles:

  • Saque a menudo a su cachorro, a ser posible cada 2 horas durante el día (las salidas menos frecuentes ralentizan su aprendizaje).
  • Sáquele obligatoriamente después de cada comida, cuando se despierte y después de los momentos de juego.
  • Felicítele, con la voz o mediante caricias cada vez que obedezca.

SENTADO... TUMBADO... QUIETO

Es muy importante respetar la cronología indicada para el aprendizaje de estas 3 órdenes básicas y asegurarse de que se ha aprendido correctamente una orden antes de pasar a la siguiente.

A medida que vaya progresando en este aprendizaje, aléjese cada vez más del cachorro, el cual deberá seguir estando sujeto con la correa.

Sentado
A la vez que de la orden de sentado, ejerza presión en el lomo del cachorro sosteniendo su cabeza en alto con la otra mano. Una vez esté sentado, felicítele mencionando su nombre y acaríciele.

Tumbado
Empiece por hacer que su cachorro se siente y después póngase en cuclillas a su lado. Sujete sus patas delanteras y tire de ellas con suavidad hacia delante. Una vez tumbado, felicite a su perro acariciándole.

Quieto
Haga que su perro se siente y complete la orden de “sentado” con la de “quieto”. Desplácese unos centímetros a su alrededor y si se levanta o le sigue, dígale “no” y vuelva a colocarle en su posición inicial repitiendo “sentado-quieto”.

¡NO!

Sea coherente con sus órdenes, lo que le prohíba un día, no debe tolerárselo al día siguiente…ni siquiera los miembros de su entorno. El “no” será asociado a todas las prohibiciones, sean del tipo que sean. Debe ser categórico y con voz firme.

EL PASEO CON CORREA

Nunca golpee a su perro con la correa, ésta deberá ser sinónimo de paseo, de alegría y no de castigo.

Al igual que con la limpieza, el cachorro aprenderá mejor a pasear con correa cuanto antes empiece a hacerlo.

Algunos consejos prácticos:

  • Acostumbre a su cachorro a llevar el collar y después empiece a pasear con correa en su casa, varias veces al día, y siempre en sesiones cortas.
  • Ahora su cachorro debe aprender a pasear con correa. En primer lugar, haga que se siente bien a su derecha ó bien a su izquierda, y después dele la orden de que avance y empiece a andar.
  • Sujete la correa de forma suave y avance a su paso: el cachorro caminará cerca de usted, su cabeza estará a la altura de sus rodillas y la correa quedará relajada.
  • Cuando usted se detenga, hágale sentarse y recompénsele con una caricia.
  • Si el cachorro tira, dígale “no”, dando un golpe seco en la correa.

LA LLAMADA

Si su cachorro no obedece a la orden de “aquí”, váyase hacia la otra dirección o escóndase; se inquietará al verlo solo y su cachorro volverá a usted rápidamente. Más que una orden, la llamada es una invitación para que se acerque a usted y reciba caricias o recompensas. La llamada deberá relacionarse con un gesto positivo.

QUEDARSE SOLO

Siempre que sea posible, procure evitar que su cachorro se quede solo antes de los 4 ó 5 meses de edad, puede correr el riesgo de generar verdaderas crisis de ansiedad.

Aproveche los momentos de descanso del cachorro para acostumbrarle a quedarse solo. En las primeras ocasiones, auséntese de forma breve, durante unos minutos. Si el cachorro llora, vuelva con él, regáñele y váyase de nuevo. Cuando vuelva, felicítele si ha estado tranquilo. Poco a poco podrá ir alargando la duración de sus ausencias.

LA COMIDA

La distribución de golosinas o de restos en la mesa rompen el equilibrio nutricional aportado por el alimento completo que usted da a su cachorro. Además si esta distribución resulta excesiva o regular, puede perjudicar su salud, favorecer el aumento de peso y la petición de comida cuando usted esté sentado a la mesa.

Preséntele sus comidas a horas fijas, en el mismo comedero, en el mismo lugar y, a ser posible, en un lugar apartado del lugar de descanso. No olvide que debe tener siempre a su disposición un comedero lleno de agua fresca.

Haga que coma después de usted, así comprenderá quien es el “jefe”.