La educación del gatito

Educar bien a nuestro gatito es algo fundamental para asegurarnos una convivencia feliz. Son muchas las pautas que debemos tener en cuenta a la hora de llevar esto a la práctica. Os apuntamos algunas de las más importantes.

PERIODO DE SOCIALIZACIÓN

La socialización es el espacio de tiempo en el que el gatito está más receptivo al aprendizaje y va de la segunda a la séptima semanas de vida. Todo lo que el gatito aprenda durante este período marcará las bases de su comportamiento futuro: que se relacione con perros, con niños, que aprenda los horarios, que se acostumbre al cepillado diario, que se le bañe; es en esta fase cuando se hace natural de una manera más fácil todo aquello que le tocará vivir durante el resto de su vida.

MÉTODOS SUAVES, RESPETANDO SU PSICOLOGÍA

La forma de enseñar a un gato difiere considerablemente con la que seguiríamos con un perro. Así, es contraproducente retenerle contra su voluntad, golpearle (ni siquiera con un periódico) o abordarle de manera brusca. En seguida aprenden el significado de un “no” seco o un “chis” prolongado.

NO UTILIZAR CASTIGOS INDIRECTOS

Rociar con agua a distancia (con un pulverizador en modo chorro) es uno de los métodos más eficaces para disuadir a un gato de una mala conducta. Él no relacionará esa lluvia repentina con ninguna persona y, por tanto, no lo hará cuando esté solo, ya que pensará que en cualquier momento le puede volver a suceder lo mismo.

SER FIRME EN LA DECISIONES

A la hora de fijar conductas debemos ser implacables en las órdenes: si estamos enseñándole a no subirse a la encimera de la cocina, nunca, nunca, flaquearemos en esta decisión. Con una sola vez que se lo permitamos echaremos por tierra todo el camino andado.

NO JUGAR CON LAS MANOS

El gatito debe aprender que las manos le acarician o le dan de comer, pero no son un “elemento cazable”. En los gatos el juego y la caza están íntimamente ligados, y si le acostumbramos a jugar con nuestras manos, él no entenderá por qué a veces sí y a veces no se puede jugar con ellas, por lo que es una pauta a evitar.

Y POR ÚLTIMO...

Tengamos presente que no siempre es fácil educar a un gato. Aproximadamente el 15 por ciento de los gatos son resistentes a la socialización con las personas (sobre todo aquellos que proceden de la calle y que su período de socialización se ha realizado en ausencia de humanos).

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