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El placer de convivir con una mascota

El placer de convivir con una mascota

Son innumerables los testimonios de los propietarios de mascotas acerca del placer que supone convivir con una, pero también lo son los estudios que se han llevado a cabo en las últimas décadas sobre la relación que ha establecido el ser humano con los animales, especialmente con las mascotas. Una de las entidades pioneras en este sentido es Waltham Center for Pet Nutrition (Centro Waltham para la Nutrición de la Mascota), situado en Leicestershire, Reino Unido, y cuya actividad supera ya los cincuenta años.

Asimismo, es muy relevante el Center for the Animal-Human Bond, de la Universidad de Purdue, Estados Unidos, donde se han realizado numerosos estudios sobre la relación del ser humano con las mascotas y sus repercusiones sobre nuestra vida.

También son numerosísimas las universidades de los cinco continentes que han realizado algún tipo de estudio al respecto y en todos ellos se concluye que el beneficio de convivir con una mascota afecta tanto sobre la salud del cuerpo como sobre la de la mente.
 

Beneficios sobre la salud del cuerpo

Beneficios sobre la salud del cuerpo

En primera instancia, la tenencia de una mascota posee una función preventiva incalculable, ya que convivir con ella hace que enfermemos menos y seamos más resistentes a las alergias porque nuestro sistema inmunitario está más activo que cuando no convivimos con animales de compañía; también hace que tengamos más saludable el corazón por el simple contacto físico.

Asimismo, tener una mascota nos hace estar en mejor forma física, especialmente cuando la mascota es un perro, ya que nos obliga a sacarlo de paseo. Hay que tener en cuenta que las recomendaciones de ejercicio diario para combatir el sedentarismo propio de nuestra cultura son de al menos treinta minutos caminando, lo que se consigue fácilmente con la tenencia de un perro.

Si esto es así solo con caminar, no hace falta imaginar mucho para tener constancia del beneficio que puede suponer si interactuamos con él mediante el juego o la realización de un deporte, de los cuales se han desarrollado para todos los gustos y que cuentan con distintos niveles adaptados al grado de preparación del propietario y del perro. Los más conocidos son el agility, el canicross, el dogfrisbee, el flyball y el tiro de trineo (mushing), aunque hay muchos más.

Mejora el estado de forma

Mejora el estado de forma

A su vez, el aumento de la actividad física de los propietarios de perros pone de manifiesto que estos, en general, suelen tener menos problemas de sobrepeso. Igualmente, si se trata de un propietario que no puede salir de casa, también mejora su estado físico, ya que el simple hecho de acariciar a la mascota, cepillarle el pelo o dispensarle algún otro cuidado contribuye al mantenimiento de la movilidad.

Otro aspecto en el que influye la tenencia de una mascota sobre nuestra salud es que disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y ataques al corazón al reducir la presión arterial sistólica, así como los niveles de triglicéridos y colesterol. Incluso los propietarios de mascotas que sufren un ataque al corazón tienen mayor tasa de supervivencia que quienes no conviven con un animal de compañía.

Una ayuda inestimable

Una ayuda inestimable

Mención aparte merecen las mascotas que son entrenadas para ayudar a sus propietarios en alguna función especial. Los más conocidos son los perros lazarillo, pero en los últimos tiempos han aparecido ejemplares que son adiestrados para avisar a sus dueños sordos de algún percance o para detectar una inminente crisis de hipoglucemia en los dueños diabéticos, lo que permite actuar preventivamente. Esto es posible porque los animales pueden oler cambios químicos en nuestro cuerpo, lo que les permite detectar cambios que no percibe con antelación ni el propio enfermo.

Finalmente, los animales también pueden percibir los cambios previos a la llegada de las crisis epilépticas, por lo que si están adiestrados para ello pueden ser capaces de avisar a sus dueños para que tomen las medidas adecuadas, como acostarse antes de que comience el episodio convulsivo, por ejemplo.

Beneficios sobre la salud de la mente

Beneficios sobre la salud de la mente

Si nuestra salud física mejora con la tenencia de una mascota, nuestra salud mental no se queda a la zaga –en no pocas ocasiones están muy unidas–, ya que solo con acariciar a una mascota nos relajamos, es decir, se reducen nuestros niveles de estrés. A este respecto, según un estudio realizado en 2002 en la Universidad Estatal de Nueva York, en Estados Unidos, al realizar una tarea estresante, la gente sufre menos estrés cuando sus mascotas están con ellos que cuando está alguna persona cercana a su entorno.

Igual que el estrés es un trastorno propio de nuestros días, también lo es la depresión, patología que los propietarios de mascotas tienen menos riesgo de sufrir. Por su parte, quienes ya han entrado en un proceso depresivo pueden mejorar al tener que cuidar a una mascota –reduce la obsesión por los problemas propios– y al recibir ese cariño incondicional que las mascotas saben dar como nadie; incluso, para algunos pacientes, el animal de compañía es más eficaz que la medicación. Esto es así porque la relación con nuestra mascota genera mayor producción de oxitocina, llamada “la hormona del amor” o “del placer” y que se segrega en grandes cantidades durante el parto, la lactancia y el orgasmo. Esta hormona también se segrega en mayor cantidad cuando jugamos con la mascota y con el simple hecho de contemplarla, de ahí la sensación de satisfacción y cariño que experimentamos al mirarla.

Ayuda a relacionarnos con otras personas

Ayuda a relacionarnos con otras personas

Además de influir directamente sobre nuestro estado de ánimo, tener una mascota mejora nuestra relación con el exterior, especialmente con otras personas. Así, está demostrado que los propietarios de perros suelen ser más extravertidos, confían mucho más en otras personas que también tengan perro y en general existe la percepción de que los propietarios de mascotas son más amables, así que pasear por la calle con un perro fomenta las relaciones entre personas que no se conocen.

También se ha comprobado que los propietarios de un animal de compañía suelen tener mayor empatía con otras personas al haber desarrollado la habilidad de comprender a un ser que se expresa de una manera totalmente distinta.

En cuanto a las personas de carácter solitario, convivir con una mascota puede ser un equivalente a la amistad humana. Sin embargo, tener un animal de compañía es mucho más común en las parejas y en las familias con niños que en los hogares unipersonales, por lo que las mascotas no siempre representan un reemplazo de nuestras relaciones sociales, sino que suelen ser un apoyo. Aquí la mascota ejerce como elemento de cohesión entre todos los miembros de la familia, en tanto suele ser el centro de muchas conversaciones, lo que mejora la comunicación familiar y puede ayudar a la desaparición de conflictos.

 

Los niños mejoran sus capacidades

Los niños mejoran sus capacidades

Cualquiera de nosotros puede beneficiarse con la convivencia con una mascota, pero hay dos grupos de población para cuya salud emocional resulta especialmente importante, los niños y los ancianos. Así, en los niños aumenta su resistencia inmunitaria, de hecho, los que no tienen mascotas faltan a la escuela tres semanas más cada año que quienes sí las tienen. A su vez, cuantos más animales domésticos tiene un niño, menos alergias desarrolla tanto durante su infancia como cuando llega a la edad adulta.

Asimismo, el cuidado de una mascota puede alentar a los niños (especialmente a los que tienen déficit de atención e hiperactividad) a centrar su atención y a aprender a cuidarla, lo que también supone un buen aprendizaje a la hora de asumir responsabilidades, a superar el egoísmo propio de la infancia y a comprender lo que significa el respeto por la vida y otros seres.

En los niños con problemas graves, tales como el autismo, las mascotas cobran mayor importancia, ya que estos niños interactúan con los animales domésticos más cómodamente, lo que puede promover que después interactúen con otros niños.

Por otra parte, la tartamudez infantil es más frecuente en los niños que no tienen mascotas, ya que los que sí las tienen suelen hablar con ellas, hábito que desarrolla su capacidad lingüística.

Un gran apoyo para los ancianos

Un gran apoyo para los ancianos

Respecto a los ancianos, sobre todo para quienes viven solos, las mascotas aumentan su autoestima, el sentimiento de utilidad que habían perdido y, si es un perro, les obliga a salir de casa, un hábito que también pueden acabar perdiendo. En definitiva, las mascotas les aportan un foco de atención suficientemente importante, al tiempo que una gran compañía.

Lamentablemente, muchos ancianos no se animan a tener una mascota ante el miedo de morir antes y que nadie se haga cargo de su animal. Por eso, sería muy importante que hubiera apoyo familiar, incluso institucional, para este tipo de casos, especialmente por los grandes beneficios que les aportaría la presencia constante de un ser vivo a su lado que nunca va a juzgarles, sino que les acepta como son y sin condiciones, por no hablar de la sensación de utilidad al saberse necesitados por él.

¿En qué nos beneficia tener una mascota?

  • Activa y mejora el funcionamiento del sistema inmunitario: reduce el riesgo de enfermar y de desarrollar alergias, algo especialmente relevante en el caso de los niños.
  • Favorece la actividad física: fomenta la realización de ejercicio, tanto con el paseo como con la ejecución de algún deporte con perro.
  • Reduce nuestro nivel de estrés, tanto con su sola presencia como por el contacto físico directo.
  • Disminuye el riesgo de padecer una depresión y facilita la superación de un proceso depresivo.
  • Mejora las relaciones con el entorno: facilita la comunicación con los demás, tanto en el seno familiar como con el resto de la sociedad.
  • Proporciona una gran sensación de compañía a los dueños solitarios.
  • En los niños aumenta la autoestima y la capacidad de asumir responsabilidades.
  • En los ancianos hace recuperar el sentimiento de utilidad y aumenta su grado de actividad.
  • Ayuda especializada al propietario: si son entrenadas, las mascotas pueden detectar crisis epilépticas o hipoglucémicas antes de que se produzcan.
  • Mejora el funcionamiento del corazón: no solo por la relajación que produce acariciarla, sino porque regula la presión sistólica.

Beneficios para la sociedad

Beneficios para la sociedad

Los animales también resultan extraordinariamente beneficiosos para la sociedad en general, ya que pueden ser adiestrados para la detección de drogas o cualquier objeto de contrabando, el rescate de personas sepultadas tras una catástrofe, la protección de bienes y personas, etc. Todas ellas, actividades propias de los perros de trabajo.
Otro de los campos donde los animales han resultado de gran utilidad es en la terapia asistida con animales, que surgió por casualidad en la consulta de un psiquiatra infantil mientras atendía a un niño autista cuando también estaba su perro. Desde entonces hasta hoy se han ido incorporando todo tipo de animales, desde gatos a delfines y caballos.
Este tipo de terapia en el que la intervención de los animales resulta fundamental también es eficaz para el manejo del dolor en los hospitales, ya que los pacientes que reciben este tipo de terapia mientras se recuperan de una cirugía necesitan menos de la mitad de medicamentos para el dolor, según un estudio de la Universidad de Loyola, en Sevilla.
Finalmente, está contrastado que tener mascotas en el trabajo reduce el estrés del empleado, por lo que cada vez son más las empresas que permiten a sus empleados llevar a sus mascotas, como es el caso de Royal Canin.

 

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