En estas fechas en que se multiplican los banquetes en casa, no debemos olvidar que a nuestro mejor amigo no le hacemos ningún favor compartiendo con él los manjares que pasarán por nuestras mesas y cocinas, ya que por unos días de consentimiento podemos llevarle a alterar sus hábitos alimenticios y con ello a padecer un desequilibrio nutricional que puede tener consecuencias nada buenas para su salud.
Aunque a veces puede ser difícil resistirnos a sus conmovedores gestos para pedirnos comida, debemos mantenernos firmes, ya que con esta actitud estaremos evitando muchos de los inconvenientes y riesgos que, a medio y largo plazo, puede conllevar darle comida extra:
-
El más inmediato es la aparición de diarreas y empachos, incluso perforaciones gastrointestinales con consecuencias fatales debido a la ingestión de huesos, sin obviar el riesgo de asfixia.
-
Otro es la obesidad, ya que el aporte descontrolado de proteínas y grasas aumenta las posibilidades de generar una sobrecarga de energía que haga que nuestro perro pierda su peso ideal y lo pueda llevar a padecer obesidad.
-
El tercero es que los dulces están rotundamente prohibidos para nuestros perros, ya que les pueden provocar glaucomas que lleven a la ceguera y otras enfermedades de distinta índole.
-
Finalmente, pero no menos importante, están los problemas de comportamiento, ya que así incentivamos que durante el resto del año nos siga pidiendo comida e incluso provocar apetitos caprichosos, lo que puede afectar a su bienestar nutricional durante mucho tiempo.
Tampoco debemos olvidar aportar a nuestro perro buenas dosis de ejercicio, ya que esto, junto a una alimentación adecuada a sus necesidades, lo mantendrá en plena forma y en óptimo estado de salud y bienestar, evitando así que sufra lo mismo que el perro protagonista de este divertido vídeo.