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Higiene

¡Al agua gato! El gato y el baño.

La necesidad de bañar a nuestro gato dependerá de diversos factores, como el tipo de pelaje, el tipo de piel o el modo de vida (interior o exterior). Un gato que no salga de casa y que tenga pelo corto muy probablemente no necesite ser bañado en toda su vida, pues sus propios aseos a través del lamido, y el hecho de no "salir a ensuciarse" le mantendrán en perfecto estado de revista. En este sentido, nunca está de más recordar que un cepillado frecuente es muy importante para el cuidado de la higiene del felino.

Si el gato es adulto y nunca ha sido bañado, debemos valorar si es realmente necesario, y en segunda instancia, si nos atrevemos a hacerlo nosotros mismos según su carácter. También puede que sea preciso llevarlo a una peluquería de mascotas para que lo hagan por nosotros. En éstas lo suelen sedar, lo cual es una medida conveniente, porque al gato se le evita el estrés que puede suponerles este trance.

Sin embargo, hay casos en los que el baño se hace imprescindible, y el truco es acostumbrar al gato desde pequeño. Es el caso de los Persas, y los gatos de pelo largo y semi-largo. Estos gatos necesitan una toilettage más completa que los gatos de pelo corto. Muchas veces se les forman nudos si no somos muy constantes en los cepillados, sobre todo en época de muda, y a veces necesitan incluso de la intervención de un peluquero que les libere de esas formaciones.

Cuando adquirimos un gato Persa, por ejemplo, lo ideal es acostumbrarlo a bañarse desde pequeñito, con un baño cada uno o dos meses, para que se vaya habituando. Si el gato es blanco, es fácil que también vaya a necesitar algún baño en ciertos periodos de su vida, así como si tiene acceso a una terraza o un jardín donde sea fácil que se ensucie en profundidad.
 
 
A continuación, os presentamos unas sencillas pautas para hacer más fácil este pequeño "drama felino", a veces tan necesario:
  • Cortarle previamente las uñas, despuntádolas para que si intenta escapar no nos haga daño. Si tiene pelo largo o semi-largo hay que cepillarlo bien antes del baño y quitarle todos los nudos, porque si no, una vez mojado será una auténtica maraña.

  • Preparar todo lo necesario: un champú suave especial para gatos, una toalla, quitar la alcachofa de la ducha (el multi-chorro hace mucho ruido) y poner un poco de agua en el fondo de la bañera (unos 2 ó 3 cm. aproximadamente). Para el gato es un momento de estrés y cualquier ruido extraño puede hacer que la bañera se convierta en un campo de batalla.

  • Mojar todo su cuerpo con agua caliente excepto la cabeza, que será lo último que se moje y sólo en caso necesario. La temperatura del agua no debe quemarlo, pero a la percepción humana debe ser "algo más caliente que tibia", debido a que la temperatura corporal de los gatos es más alta que la nuestra.

  • Debemos hablarle todo el rato, para tranquilizarle y transmitirle seguridad.

  • Lo enjabonamos y lo aclaramos bien. Si es necesario volvemos a enjabonar las partes más sucias. Es importante retirar todo el jabón de su cuerpo.

  • Muy importante será secarlo bien. Si admite el secador (algo raro, excepto para los Persas de exposición que suelen están acostumbrados), se puede utilizar para secar a fondo la raíz del pelo. En caso contrario, lo secamos con una toalla. Además, debemos mantenerlo alejado de corrientes de aire para que no se resfríe.

  • A la vez que lo secamos, lo iremos cepillando antes de que seque completamente. Es conveniente utilizar peines de púas metálicas, que no rompen el pelo y estimulan la piel.
Esperamos que estos consejos sean de utilidad para decidir si bañar o no a tu gato, y en caso de ser necesario, ¡no olvides darle unos buenos mimos y un merecido premio por superar tan higiénica aventura!
 
 
 
 
 
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