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En alimentación, la calidad es un ahorro |
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| Los alimentos de gama alta suelen tener un coste más elevado que, por ejemplo, los que encontramos en el supermercado, y en muchas ocasiones pensamos en esta última opción como una manera práctica y económica para cubrir las necesidades nutricionales de nuestro gato. Sin embargo, nuestras expectativas no siempre se cumplen, y muchas veces buscando un supuesto ahorro podemos poner en riesgo la salud de nuestras mascotas. Entonces surge la pregunta, ¿Cómo evaluar la calidad del alimento de mi gato? |
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Mediante un concepto clave: la digestibilidad.
La digestibilidad es una referencia crucial en nutrición felina, y mide la proporción de nutrientes que aprovecha el organismo del gato a partir de un alimento. Está directamente relacionada con la calidad de las materias primas utilizadas, por ejemplo las proteínas. Un alimento que tenga proteínas con un 95% de digestibilidad generará menos materia de residuo en el aparato gastrointestinal que uno cuya digestibilidad sea del 88%. Esto se traduce en una menor fermentación, y con ello en una reducción de los gases y del volumen de las heces. Aportándole un alimento de alta digestibilidad, nos aseguramos de que nuestro gato aprovecha al máximo la ración de alimento que le ofrecemos al día. |
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Directamente relacionado con esto, debemos tener en cuenta que cada alimento tiene una cantidad de energía específica disponible para ser aprovechada por el animal: esto es el contenido de energía metabolizable. Este índice corresponde habitualmente al aporte de kilocalorías (Kcal.) por cada unidad de peso (ej. Kg), y afecta directamente a la cantidad de alimento que proporcionamos a nuestro gato para ofrecerle la energía que necesita. Aunque estamos acostumbrados a relacionar las kilocalorías con el sobrepeso o la obesidad en humanos, en nutrición felina son un referente que nos indica le energía que proporcionamos a nuestro gato en cada ración.
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De todo esto, podemos concluir que la calidad, e incluso la conveniencia económica de un alimento, no depende tanto del coste del producto como de la proporción de aprovechamiento nutricional, e incluso de las raciones al mes que aporta. Para comprobarlo te proponemos un simple ejercicio: al comprar el paquete de alimento que das a tu gato habitualmente, cuenta los días que demoras en acabarlo. Una vez vacío, divide el número de días que lo has utilizado entre el coste del producto: el resultado de esta división te dará a conocer el coste por ración que tiene el alimento que come tu gato.
Esperamos que estas referencias te sean de utilidad, para saber si tu inversión en nutrición y, sobre todo en salud para tu gato, ha sido la correcta.
Para mayor información, no dudes en contactarnos en nuestro Centro de Relación con el Cliente, a través de www.royalcanin.es.
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