La alimentación y las defensas

La alimentación y las defensas del perro

El sistema inmunitario es el encargado de conservar el buen funcionamiento del cuerpo manteniendo a raya a los elementos que lo ponen en peligro, tales como los virus y las bacterias.

Pero los únicos peligros del sistema inmunitario no son solo los virus y las bacterias, sino que también suponen un riesgo para ciertos procesos internos, como la liberación de radicales libres.

Los radicales libres son moléculas inestables que contienen uno o más electrones sin su par correspondiente, por lo que buscan otros electrones para ser estables. Debido a la propia naturaleza, con mucha frecuencia este proceso tiene lugar a costa de constituyentes esenciales del organismo, por ejemplo, las membranas celulares, las proteínas o el ADN.

Tanto la producción de radicales libres como la oxidación que estos ejercen son parte misma del metabolismo; sin embargo, el problema está cuando los radicales libres son demasiado numerosos, lo que puede producirse con las enfermedades, los contaminantes y la radiación, pero también con el ejercicio y las lesiones.

No obstante, está demostrado que una buena alimentación ayuda al correcto funcionamiento del sistema inmunitario, para lo que debe contener antioxidantes y ácidos grasos de la serie omega 3. A este respecto, es bien conocido el ácido docosahexaenoico (DHA) o ácido cervónico, que resulta imprescindible para el desarrollo y el buen funcionamiento del cerebro y los ojos. Este nutriente es fundamental a lo largo de toda la vida del individuo.

Asimismo, tienen una gran importancia los antioxidantes, tales como las vitaminas E y C, así como los aminoácidos taurina y luteína, que permiten luchar contra el declive de la función inmunitaria unida a la edad. También las vacunas resultan idóneas para una mejor respuesta inmunitaria, al producir mayores tasas de anticuerpos, que también son adquiridas más rápidamente.