¡Voy a tener un bebé! ¿Cómo actúo con mi gato?

Bebé y gato - Comportamiento felinoAnte todo, ¡enhorabuena! No hay mayor alegría para una familia que la llegada de un bebé. Sin embargo, como ya hemos comentado en repetidas ocasiones, y no nos cansaremos de hacerlo, los gatos son animales muy sensibles a los cambios en su entorno, tanto físico como social.

Por tanto, la llegada a casa de individuos nuevos, entre ellos el bebé, puede desencadenar alteraciones muy importantes en su comportamiento. Para evitarlas en la medida de lo posible y que el gato le acepte os recomendamos seguir los siguientes consejos.

Realizar cualquier cambio de forma gradual

Como la noticia de la llegada de un bebé se conoce con antelación, disponemos de tiempo suficiente para ir preparando al gato poco a poco.

Los preparativos y modificaciones que tendremos que hacer obedecen a dos cuestiones principales:

  1. Los referentes a los objetos que utilizaremos con el bebé (cuna, cambiador, carrito, etc.) y a las estancias que utiliza el gato en casa para descansar, comer o hacer sus necesidades. En este caso, lo mejor es hacer una lista de todos los cambios que tendremos que introducir para no hacerlos todos de golpe, sino uno a uno cada varios días, al menos, para dejar que el gato se acostumbre a ellos antes de pasar al siguiente.
  2. Los relativos a la rutina diaria, tanto nuestra como del gato, y a la relación con él. Debemos analizar nuestros horarios y las rutinas de alimentación, juego, etc., del gato, así como la cantidad de atenciones que le damos a lo largo del día para poder modificarlas progresivamente, de manera que podamos cumplir unos “mínimos” aceptables cuando el bebé llegue a casa.

Habituarle a los nuevos objetos, olores y sonidos

Además de introducir gradualmente los elementos que mencionábamos anteriormente, es muy importante que el gato pueda explorarlos e investigarlos a su propio ritmo, ya que la reacción inicial más probable que tendrá ante ellos será asustarse y evitarlos, especialmente si suenan o se mueven de forma extraña.

Asimismo, hay que acostumbrar al gato a los sonidos típicos de un bebé, como llorar, chillar, etc. Para conseguirlo podemos usar sonidos que pueden descargarse de Internet o a través de discos que se comercializan con este propósito. Lo mejor es reproducir esos sonidos durante unos minutos todos los días, empezando por un volumen bajo y aumentándolos gradualmente según vamos viendo que el gato está tranquilo y no reacciona ante ellos.

Por último, en este apartado, están los olores. Ya sabemos que el mundo olfativo es sumamente importante para los gatos y que no reciben con agrado los olores nuevos. Por tanto, deberemos familiarizar a nuestro felino con las colonias y cremas que usaremos con el bebé, pero también con los olores de este último. Se recomienda llevar a casa, en los días en los que la madre y el niño estén en el hospital, ropa usada o pañales del bebé para que el gato pueda olfatearlos y le resulten reconocibles cuando llegue.

Acondicionar la casa… ¡También para el gato!

Aunque esto suponga añadir más cambios a nuestra larga lista, es imprescindible que en el hogar existan sitios seguros para el gato.

Debe haber lugares en alto accesibles para él (y solo para él) en todas las habitaciones de la casa y sitios donde pueda esconderse si lo necesita. Estos dos tipos de espacios podemos situarlos de forma separada o combinados en árboles para gatos o estructuras similares.

Estos lugares serán fundamentales cuando el bebé comience a andar y a moverse con soltura por la casa y no deben ser invadidos por el niño si queremos mantener controlado el estrés del gato.

En definitiva, si actuamos con previsión y haciendo las cosas de forma gradual y progresiva, lo más probable es que nuestro gato acepte la llegada del bebé sin demasiado problemas.

PABLO HERNÁNDEZ. ETÓLOGO VETERINARIO