¡Bienvenido a casa!

¡Bienvenido a casa!

Cuando llevamos a nuestro nuevo cachorro a casa, debemos tener en cuenta que deja un entorno con su madre y hermanos, donde se siente seguro, para ir a un lugar completamente desconocido.

Como esto puede ser una experiencia traumática para él, trataremos de que esa transición sea lo más reconfortante posible.

En primer lugar, cuando recojamos nuestro cachorro, si podemos, frotaremos una manta o toalla a la madre y hermanos, para impregnarla con su olor, que dejaremos a su lado para que el olor familar le tranquilice.

Una vez en casa, es muy conveniente proporcionarle una cesta o colchoneta que sirva como nido, donde él pueda sentirse cómodo y seguro, y que nunca se debe convertir en un lugar de castigo. Las primeras noches podemos poner una bolsa de agua caliente para que esté más a gusto, especialmente si es muy pequeño.

No es recomendable que duerman en nuestro dormitorio y menos en nuestra cama, ya que además de favorecer problemas de comportamiento, nuestra habitación se convertirá en el lugar de la casa con más concentración de pelos y ácaros, que son la causa de muchas alergias.

Es fundamental mantener el mismo alimento que tomaba antes de recogerlo al menos durante unos días. Si es necesario un cambio de alimentación, habrá que hacerlo de una forma gradual para evitar problemas digestivos.

El veterinario nos informará de las vacunas y desparasitaciones necesarias según su edad y estado de salud, así como de su alimentación y otros consejos.

Como lo normal es que los cachorros no puedan salir de casa hasta que tengan administradas todas las vacunas, también es muy adecuado habilitar algún lugar de la casa como aseo del cachorro, donde se pondrá algún material absorbente para pueda hacer sus necesidades.

Recuerda que se trata de un cachorro, que está en un lugar completamente nuevo para él y que todo lo que quieras que aprenda llevará su tiempo.