Cómo y por qué cambiar la alimentación del perro

Cómo y por qué cambiar la alimentación del perro. Transición alimentaria

Por su naturaleza, los perros deben tomar siempre el mismo alimento, que debe estar adaptado a sus necesidades nutricionales específicas, por ejemplo, la edad o si está esterilizado quirúrgicamente, entre otras cosas.

No obstante, existen momentos de la vida del perro en los que resulta imprescindible hacer algún cambio, por ejemplo, durante el destete, cuando se hace adulto o cuando llega a la madurez. Sin embargo, si dicho cambio es brusco, es decir, que se sustituye un alimento por otro directamente, pueden aparecer trastornos digestivos. Por ello, se recomienda hacer el cambio gradualmente (transición alimentaria), lo que facilita, además, que el nuevo alimento sea aceptado con mayor agrado.

La razón está determinada por la sensibilidad a los cambios de la flora intestinal presente en el tubo digestivo de los perros (algo que no sucede en el ser humano) y que está formada por microorganismos que participan activamente en los procesos digestivos. Por ello, si un perro comiera cada día un alimento diferente, su flora intestinal acabaría destruida y con ello aparecería diarrea. 

El cambio de alimentación es importante para el perro a lo largo de toda su vida, pero cuando es cachorro y está recién llegado a casa resulta todavía más relevante, ya que durante este proceso está sometido a un estrés muy grande por el cambio tan rotundo que supone para él salir de su entorno habitual –con su madre y hermanos– y la llegada a un lugar nuevo –con personas nuevas, etc.–. Este estrés aumenta el riesgo de tener problemas digestivos, que serían más graves si también se altera su alimentación.

Por ello, se recomienda hacer un cambio paulatino, a lo largo de una semana. Así, el primer día de cambio de alimento se le da el alimento habitual con una cantidad pequeña del nuevo (puede ser de un 25 por ciento), cantidad que cada día es mayor si no aparecen signos de trastorno digestivo. Por supuesto, al añadir más cantidad del alimento nuevo, se va reduciendo la cantidad del anterior, hasta que el séptimo día ya solo se le dé el alimento nuevo.

Esta transición alimentaria también es muy eficaz para que los perros más exigentes y que suelen rechazar los cambios acepten bien un alimento nuevo.

Finalmente, cuando un perro necesita un cambio de alimentación porque tiene alguna enfermedad que así lo determine, se deben seguir las indicaciones del veterinario, ya que en algunos casos es imprescindible sustituir el alimento radicalmente. Pero en este caso es el profesional quien debe asesorarnos oportunamente.