Un nuevo gatito en casa

La entrada de un ser vivo en casa debe ser una decisión consensuada y aceptada por todos los miembros de la familia.

Podemos estar totalmente de acuerdo en que la entrada de un felino en casa no supone las mismas exigencias que la entrada, por ejemplo, de un perro.

A ese maravilloso minino no tendremos que sacarle tres veces al día a la calle, no tendremos conflictos durante los paseos y, en general, todo el periodo de adaptación es más sencillo.

Pero no por ello debemos olvidar una de las premisas fundamentales, quizás la más importante, ante la entrada de un animal en nuestro hogar: el pleno convencimiento de todos y cada uno de los miembros que componen el núcleo familiar.

Si vivimos solos, evidentemente, no tendremos que plantear, consensuar la decisión con nadie, pero no por ello deberemos pensar en: tiempo a dedicar al animal (higiene, juegos, educación…), visitas al veterinario, presupuesto (alimentación, servicios sanitarios, complementos, lecho absorbente…), períodos vacacionales (se queda en casa, le llevo a una residencia, viene alguien a supervisar durante mi ausencia…)

En definitiva, que antes de la entrada, debemos tenerlo muy, pero que muy claro.

Una vez pasada la primera fase, la primera frontera, debemos valorar otras circunstancias, ya que el nuevo felino puede que no sea el único animal de la casa. Quizá ya comparta nuestro espacio otro gato, un perro, pequeños mamíferos, aves o una completa y extensa combinación de especies animales.

Podemos encontrar en diversos puntos de información cómo actuar ante las diversas situaciones que nos podemos encontrar en una futura relación entre gato joven con gato adulto, gato y gata, gatito y gato, gatita y gata… variaciones y permutaciones sobre “dos elementos” que, en la realidad, distan mucho de guardar cierta similitud con una ecuación matemática.

Lo mejor es actuar con sentido común y siguiendo unas sencillas reglas.

El nuevo individuo puede necesitar un periodo de aislamiento en una habitación si tenemos la ligera o plena sospecha de que nuestro gato de toda la vida no va a recibir a su nuevo compañero “con las patas abiertas”.

Durante ese periodo los animales se escucharán, “se olerán”, en definitiva, se irán reconociendo. Posteriormente, y poco a poco, podremos permitir que se vean y que vayan interaccionando según sus comportamientos.

Muchos habréis comprobado que algunos animales aceptan de buen grado la entrada del nuevo amigo y, sin embargo, otros habréis tenido que consultar con un especialista en comportamiento para marcar unas pautas muy estrictas.

A todo este proceso ayudan las feromonas y el “truco” de frotar un paño en cada animal y posteriormente “transferir” el olor de cada uno al otro animal mediante el “frotamiento” del paño con su olor.

En el caso de existir otros animales, por ejemplo un perro, sería conveniente tener controlado al can con collar y correa en el momento de la presentación. La mayoría de los perros no presentarán problema alguno, es más, incluso correrán despavoridos hacia el lado contrario cuando el pequeño minino se les acerque.

Pero algunos perros pueden tener un alto instinto de prelación (caza) y en estos casos debemos consultar con el especialista.

Si en casa convivimos con otras especies domésticas como aves, pequeños mamíferos, animales de terrario, etc., debemos tener en cuenta que serán una fuente de atracción para el felino. Debemos “enseñar” a nuestro gato que esos pequeños seres con movimiento no son “cazables”. Para ello funciona muy bien el castigo indirecto: un chorro de spray de agua cuando el gatito se acerque a la jaula o terrario puede ayudar a comprender que ese recinto no es un “parque de atracciones”.

A partir de este momento, cuando nuestro gato ya está adaptado a su nuevo hogar, a sus compañeros humanos y animales, debemos plantearnos los principales cuidados: vacunas, desparasitaciones…

Cuidados del gatito

Si los cuidados del cachorro son los adecuados, podremos asegurar en gran medida el estado sanitario del resto de su vida.

Una casa con cimientos sólidos tendrá más posibilidades de resistir el paso del tiempo que una construcción sustentada sobre malos materiales y un inadecuado planteamiento inicial. Lo mismo ocurre con la salud de nuestro gatito. Si le proporcionamos los mejores alimentos, las más adecuadas atenciones sanitarias y la más correcta educación durante los primeros meses de vida, podremos estar seguros de que las enfermedades y los agentes externos no podrán actuar de forma sencilla sobre su organismo protegido. Lo primero, lo más fundamental, es poner al animal en manos del profesional y seguir rigurosamente sus recomendaciones.

Estamos de acuerdo en que los cuidados sanitarios, los buenos alimentos, tienen su precio, no es que sean caros, es que los buenos servicios y los mejores ingredientes tienen su valor.

El profesional realizará una valoración general del animal y también las analíticas oportunas que nos aseguren un buen estado de salud; no debe resultarnos raro, y sí muy correcto, que el veterinario nos proponga antes de nada, la realización de analíticas de leucemia e inmunodeficiencia.

Este paso puede no ser necesario si el animal procede de un criador o de una tienda especializada donde ya se ha efectuado la analítica.

Si no es así, es más que conveniente su realización.

Tras conocer el resultado negativo de estos test estaremos en disposición de seguir un estricto calendario de desparasitaciones y vacunaciones con el que, bien llevado, cumpliendo las pautas del profesional, conseguiremos que el sistema inmune de nuestro nuevo amigo esté preparado para enfrentarse al ataque de variados microorganismos y parásitos.

Desparasitación

Lo primero es la desparasitación interna: existen muchos productos (pastas, pastillas, inyectables, etc.) que consiguen eliminar las posibles formas parasitarias que “circulen” por el organismo del animal. Será el veterinario quien nos recomiende la más adecuada a su edad o estilo de vida.

No es desechable la opción de realizar un análisis coprológico (de heces) previo a la desparasitación; de esta forma, en caso de tener parásitos, podremos adecuar más aún el tratamiento antiparasitario.

Por supuesto, si el gato presenta parásitos externos, será imprescindible eliminarlos (pulgas, ácaros), para lo que existen distintos tipos de tratamiento que el veterinario prescribirá.

Vacunación

Con el organismo libre de formas parasitarias abordaremos la vacunación. Debemos tener muy presente una máxima sanitaria: no se debe vacunar a ningún animal que no esté totalmente sano.

Existen muchas pautas de vacunación, podríamos decir que “cada maestrillo tiene su librillo”, que cada animal y cada estilo de vida necesita de una pauta específica, por lo que no debe resultarnos raro que al gato de nuestra vecina le hayan vacunado de una forma diferente a la que nos propone nuestro especialista.

Las vacunas de la leucemia, trivalente o peritonitis infecciosa felina son las más utilizadas, sin olvidarnos de la vacuna de la rabia, que, aunque parezca poco necesaria, es también recomendable.

El veterinario nos dará unos plazos entre las vacunas, plazos que permiten que el organismo del animal “entienda” lo que hemos introducido en su cuerpo. Sigamos, insisto, al pie de la letra, los plazos marcados.

Higiene

Y por último, una vez que tenemos al gato vacunado y desparasitado, no debemos olvidarnos de su higiene. Dependiendo de la raza, del tipo de pelo y de su estilo de vida, el profesional nos recomendará unas rutinas higiénicas que mantendrán en perfecto estado la parte más extensa del organismo del animal: su piel y su pelo.

Sólo queda un punto vital: la alimentación, pero este tema, lo tocaremos en otro artículo de esta revista.

Los sentidos del gatito

La evolución de cada especie ha permitido que los individuos que la componen se doten de recursos sensitivos suficientes para desenvolverse adecuadamente en su medio. El gato, a pesar de su radical cambio de estilo de vida, sigue manteniendo unos sentidos “super especializados”.

La vista

Los pequeños cachorros de gato al nacer son sordos y ciegos, aunque estas claras deficiencias transitorias se ven cubiertas por un excelente olfato.

El desarrollo ocular de un gatito recién nacido es aproximadamente equivalente al de un feto humano de cinco meses de gestación. Cuando cumplen los diez días de vida, aproximadamente, su deficiencia visual comienza a ser olvidada con la apertura de los ojos. Está demostrado que el manejo precoz, que el contacto con la mano del hombre, acelera el proceso de apertura ocular casi un día. Otros factores que influyen son la genética paterna, la exposición a la luz (los criados en ambientes oscuros abren los ojos antes), sexo del animal (las hembras antes que los machos), la edad de la madre (antes en cachorros de madres jóvenes), etc. En ese preciso momento los pequeños felinos no ven con claridad, por lo que tardarán un tiempo variable en desarrollar de forma completa su refinado sentido de la vista.

El control de la pupila se produce a las 24 horas de la apertura de los ojos y tarda entre 2 a 3 días en controlarse de forma perfecta. La percepción de la profundidad se experimenta a los 12-14 días de la apertura ocular, y podemos decir que el gato dispone de una visión óptima y binocular a los 45-48 días.

El oído

El oído del gato dispone de 20 músculos que trabajan para facilitar los movimientos necesarios para la captación de sonidos y para manifestar signos e intenciones.

La apertura del conducto auditivo externo se produce entre el día 6 y el 14 de edad (sobre el noveno día de media), y se completa al cumplir las tres semanas.

La excelente capacidad auditiva del gatito se ve favorecida por la orientación independiente de sus pabellones auriculares, que les permite “localizar” de forma más precisa la procedencia del sonido.

Este fino oído les hace ser capaces de distinguir dos sonidos diferentes en un radio de cinco grados, por ejemplo, algo que logran porque el sonido llega a una de sus orejas con un ligero retraso cronológico respecto de la otra, un retraso de fracciones de segundo que los gatos son capaces de procesar.

El oído “realza su valor”, gracias a su perfecta combinación con la vista y la direccionalidad de la cabeza.

El olfato

El sentido del olfato está muy desarrollado desde el nacimiento, y a partir del segundo día de vida los gatitos reaccionan claramente ante los olores desagradables. Este precoz desarrollo es fundamental para guiar al gatito hacia las mamas maternas y hacia su apetecible y nutritivo contenido.

A partir del segundo o tercer día, los cachorros establecen su “pezón favorito”, primero guiados por el olor y, posteriormente, por “rutas específicas” o “caminos con olor reconocible”, es por ello que si sacamos a estos animales de corta edad de su entorno “oloroso” se provoca un elevado grado de estrés.

El gusto

El sentido del gusto se encuentra alojado en la cavidad bucal, y de forma más concreta en la lengua, pero también en la epiglotis, en el paladar blando, en los labios, en la faringe… La lengua tiene unos órganos receptores, las papilas gustativas, capaces de identificar diferentes sabores como los ácidos, los amargos, los salados. Los receptores del sabor se colocan principalmente en la punta, los laterales y el fondo de la lengua.

El gatito puede distinguir, desde el primer día de vida, distintos sabores de la leche materna.

El tacto

El feto tiene sensaciones táctiles a partir de la tercera semana de gestación, y reflejo flexor de los dedos a partir de la quinta semana. Las reacciones cutáneas al dolor aparecen a los cuatro días tras el nacimiento.

Sin embargo, los mecanismos homeostáticos no están “a punto” de forma temprana, por lo que, para conservar la temperatura tienen que acurrucarse; el comportamiento de mamar al notar algo caliente cerca (“rooting”) se mantiene hasta las dos semanas tras el nacimiento. El contacto con la madre produce un gran efecto de calma en los cachorros.

El sentido del tacto del gato radica principalmente en sus pelos táctiles (vibrisas) que están distribuidos por todo el organismo: bigotes, encima de los ojos, mejillas, barbilla, parte posterior de las extremidades delanteras… Son capaces de percibir cambios muy ligeros en el entorno del animal. El tacto también se aloja en las almohadillas plantares. Estas estructuras, y principalmente las de las extremidades anteriores, son muy sensibles.

La especial capacidad sensitiva de las almohadillas les permite, por ejemplo, detectar la carrera de un pequeño roedor, distinguir entre las distintas texturas de las superficies por las que caminan, y como no, la temperatura del terreno por el que se mueven.

La educación del gatito

educacionEducar bien a nuestro gatito es algo fundamental para asegurarnos una convivencia feliz. Son muchas las pautas que debemos tener en cuenta a la hora de llevar esto a la práctica. Os apuntamos algunas de las más importantes.

1. Período de socialización

Es el espacio de tiempo en el que el gatito está receptivo al aprendizaje. Comprende de la segunda a la séptima semana de vida. Todo lo que aprenda durante este período marcará las bases de su comportamiento futuro (que se relacione con perros, con niños, que aprenda los horarios, que se acostumbre al cepillado diario, que se le bañe: hay que hacerle natural todo aquello que le tocará vivir durante el resto de su vida).

2. Métodos suaves, respetando la psicología de los gatos

La forma de enseñar a un gato difiere considerablemente con la que seguiríamos con un perro. Es contraproducente retenerle contra su voluntad, golpearle (ni siquiera con un periódico) o abordarle de manera brusca. En seguida aprenden el significado de un “no” seco o un “chssss” prolongado.

3. Utilizar castigos indirectos

El disparo de agua a distancia (con una pistola) es uno de los métodos más eficaces para disuadir a un gato de una mala conducta. Él no relacionará esa lluvia repentina con ninguna persona y, por tanto, no lo hará cuando esté solo, ya que pensará que en cualquier momento le pueden volver a caer las indeseables gotas de agua.

4. Ser firme en las decisiones

A la hora de fijar conductas debemos ser implacables en las órdenes: si estamos enseñándole a no subirse a la encimera de la cocina, nunca, nunca, flaquearemos en esta decisión. Con una sola vez que se lo permitamos echaremos por tierra todo el camino andado.

5. No jugar con las manos

El gatito debe aprender que las manos le acarician o le dan de comer, pero no son un “elemento cazable”. En los gatos el juego y la caza están íntimamente ligados, y si le acostumbramos a jugar con nuestras manos, él no entenderá por qué a veces sí y a veces no se puede jugar con ellas, por lo que es una pauta a evitar.

Y por último, tengamos presente que no siempre es fácil educar a un gato. Aproximadamente el 15% de los gatos son resistentes a la socialización con las personas (sobre todo aquellos que proceden de la calle y que su período de socialización se ha realizado en ausencia de humanos).

Creciendo sano

Gatito para ilustrar el artículo "creciendo sano"La importancia de una alimentación adaptada

En nuestros animales, la máxima: “somos lo que comemos”, también goza de plena vigencia. Más aún, si cabe, en el gatito, porque una buena alimentación garantizará su calidad de vida futura.

Los pediatras debaten diariamente sobre la conveniencia de la lactancia materna, sobre su duración, etc., y, posteriormente, empiezan las disertaciones sobre el tipo de alimentos que deben ingerir los infantes y hasta qué momento. Es lógico, todos los profesionales de la sanidad, humana y animal, tenemos clara la importancia de la alimentación para la seguridad vital de los más jóvenes individuos.

  • Nuestros pequeños felinos deben consumir leche materna hasta el momento que denominamos destete, salvo en los excepcionales casos en los que la madre no puede o “no está”, que consumirán una adecuada leche maternizada. El destete es un periodo en el que el animal ha de “olvidarse” no sólo de la ingestión del apetecible alimento materno, sino del íntimo contacto que su obtención supone.
  • A partir de aquí deberá ir alimentándose de los mejores alimentos, de los más adecuados a su edad, a su conformación dental, a su capacidad de asimilación… Son muchos parámetros, que por más que lo intentemos, jamás cubriríamos sin la inestimable ayuda de una gran empresa dedicada a la especializada nutrición de los animales de compañía.

Nutrientes para un crecimiento óptimo

En los gatitos, el asegurar la ingestión de los nutrientes oportunos nos asegura el crecimiento necesario y óptimo de cada una de sus células… ¡sí, de sus células! Muchas veces pensamos que los huesos han de formarse bien, que su corazón debe ser fuerte, ¡¡por supuesto!!, pero para ello las células óseas, las cardíacas, deben recibir todos los nutrientes necesarios para que no exista deficiencia alguna y, para conseguirlo, debemos hilar muy, muy fino.

Por eso no debe extrañarnos que en cada etapa del crecimiento, que en cada circunstancia de la vida del animal, dispongamos de uno o más alimentos que puedan satisfacer las necesidades de esas minúsculas fábricas, de esos pequeños motores encargados de dar vida a todos los órganos y estructuras del organismo de nuestro pequeño animal, de sus millones y millones de células.

  • Cada una de estas etapas de crecimiento requieren un alimento específico: cuando pasa de la leche materna al alimento sólido, el gatito necesita que la transición sea segura, que su delicado aparato digestivo no se resienta. Igualmente es fundamental ayudar a su sistema inmunitario a producir las defensas que ya su madre no podrá transmitirle a través de esa leche.
  • Cuando cumple los cuatro meses, estos aspectos siguen siendo importantes pero ya se puede empezar a pensar en otros, como la prevención de la formación de sarro o la belleza del pelo. Como decimos, muchos parámetros a tener en cuenta a la hora de alimentar a nuestro nuevo amigo.

Siempre fieles al alimento adecuado

No sólo debemos prestar la máxima atención al alimento en sí mismo. Otro aspecto importante a trabajar desde la más tierna infancia es acostumbrarles a ser fieles al alimento: un gato es feliz y más sano cuando come exclusivamente lo que debe comer, lo que es adecuado para su organismo.

  • En demasiadas ocasiones, nuestra forma antropomórfica de ver la vida de nuestro animal nos conduce a “alegrar” su excelente alimento con innecesarios aportes caseros: un poquito de “pechuguita” de pavo, una “sardinita”… Estos alimentos son totalmente innecesarios y contraproducentes.
  • Los felinos son plenamente felices con su alimento especialmente formulado para ellos, no necesitan nada más y, si lo aceptan, pueden llegar a presentar variados problemas sanitarios.

Dosificación de comida

No es necesario aportarles más cantidad para que estén mejor: el exceso de peso no es un indicativo de salud, sino de sobrepeso o de obesidad. De problemas sanitarios, en definitiva. Para aportar la cantidad óptima, disponemos de las tablas de racionamiento en los envases de alimento y de la inestimable y sabia colaboración del veterinario.

Un alimento adecuado para cada fase de crecimiento de nuestro gatito, sin aditamentos innecesarios y en la cantidad adecuada, conseguirá que ese nuevo amigo disfrute de una imperturbable salud a nuestro lado.

Consejos prácticos

  • Durante la fase de destete:

Al principio, las croquetas se pueden mezclar con agua templada para hacerlas más apetitosas y más olorosas. En este caso, esta papilla debe renovarse con frecuencia para que no tenga mal aspecto. La cantidad de agua para la mezcla se disminuye progresivamente hasta que, finalmente, el gatito consuma gustoso sus crujientes croquetas.

  • A partir de los 4 meses:

El sistema digestivo del gatito es muy sensible, y los cambios bruscos en su alimentación pueden provocar las temidas diarreas. Es necesario incorporar poco a poco el nuevo alimento mezclándolo con el antiguo, hasta sustituirlo completamente. Si le damos variedad de alimentos, no sólo favorecemos un apetito muy caprichoso sino que también aumentamos el riego de trastornos digestivos.

El gatito siempre debe tener a su alcance un bebedero con agua fresca y limpia, independientemente del tipo de alimentación.

¿ Sabías que….?

  • Los gatitos que reciben un alimento con la siguiente combinación de antioxidantes: vitaminas E y C, taurina y luteína, tienen sus defensas más reforzadas y responden mejor a las vacunas, que los que toman el mismo alimento pero sin antioxidantes.
  • La herpesvirosis es una enfermedad infecciosa que puede afectar a los gatitos. Un aporte elevado de L-lisina en su alimentación, ayudará a disminuir la transmisión.

Consejos prácticos para la alimentación del gatito

7Si el gatito está tomando biberón:

En esta etapa tan delicada para el gatito, tendremos que sustituir a su madre, no sólo administrándole el biberón con una buena leche maternizada, sino también proporcionándole sus cuidados.

  • El gatito necesita el estímulo de su madre para orinar y defecar. Después de cada toma de biberón, debemos darle un masaje con un paño húmedo y tibio, alrededor del ano, para estimular así la micción y defecación.
  • Para mantener un gatito limpio tal y como lo haría su madre, basta con un suave cepillado y limpiar las manchas de leche con un paño húmedo.

Durante la fase de destete:

El gatito descubrirá nuevas texturas, olores y sabores, pero no siempre estará dispuesto a dejar su conocida leche materna. Al principio, las croquetas se pueden mezclar con agua templada para hacerlas más apetitosas y más olorosas.

  • En este caso, esta papilla debe renovarse con frecuencia para que no tenga mal aspecto.
  • La cantidad de agua para la mezcla, se disminuye progresivamente hasta que finalmente el gatito consume gustoso sus crujientes croquetas.

A partir de los 4 meses:

El sistema digestivo del gatito es muy sensible, y los cambios bruscos en su alimentación pueden provocar las temidas diarreas.

  • Es necesario incorporar poco a poco el nuevo alimento mezclándolo con el antiguo, hasta sustituirlo completamente. Si le damos variedad de alimentos, no sólo favorecemos un apetito muy caprichoso sino que también aumentamos el riego de trastornos digestivos.
  • El gatito siempre debe tener a su alcance un bebedero con agua fresca y limpia, independientemente del tipo de alimentación.

¿ Sabías que….?

  • Es necesario respetar el sueño del gatito, es reparador y de su calidad dependerá el crecimiento. Las alteraciones del sueño afectan al desarrollo del gatito.
  • Los gatitos que reciben un alimento con la siguiente combinación de antioxidantes: vitaminas E y C, taurina, luteína … tienen sus defensas más reforzadas y responden mejor a las vacunas, que los que toman el mismo alimento pero sin antioxidantes.
  • La herpesvirosis es una enfermedad infecciosa que puede afectar a los gatitos. Un aporte elevado de L-lisina en su alimentación, ayudará a disminuir la transmisión de esta enfermedad e incluso reducir la intensidad de sus síntomas.

Gatitos vitaminados y mineralizados

Existen una serie de elementos fundamentales en la nutrición de los seres vivos que están en pequeña cantidad dentro de los alimentos, pero sus funciones son vitales. Son las vitaminas y los minerales.

Las vitaminas y los minerales desarrollan importantísimas funciones dentro del organismo de nuestra mascota, y consiguen el efecto deseado con pequeñísimas cantidades porcentuales: las vitaminas suponen del 0,2 al 0,3% de la dieta seca diaria y los minerales, del 2 al 3%.

Vitaminas

En 1912 Casmir Funk describió una clase de compuestos que contenían nitrógeno, a las cuales denominó “aminas vitales” (del inglés “vital-amines”, esenciales para la vida), acuñándose así el término “vitamina”.

Las vitaminas son moléculas que regulan importantes funciones aunque no intervienen ni en la producción de energía ni actúan creando estructuras. Su principal función es promover y regular una amplia variedad de procesos fisiológicos (síntesis de ADN, desarrollo óseo, función ocular, transmisión de impulsos nerviosos, reacciones enzimáticas, y un largo etcétera). Las vitaminas se dividen en dos grupos, basándose esta división en la solubilidad de las mismas en las grasas (liposolubles) o en el agua (hidrosolubles).

Es curiosa la incorrecta administración de vitaminas con fines supuestamente terapéuticos (para incrementar el apetito, por ejemplo), lo cual tiene como consecuencia que, clínicamente, sean más frecuentes las hipervitaminosis (excesos de vitaminas) que las hipovitaminosis (defectos de vitaminas).

Podemos asegurar que si un gato está alimentado con productos de alta calidad, la suplementación con vitaminas, aparte de ser un gasto innecesario, puede provocar toxicidad dependiendo de la vitamina y de la dosis.

La suplementación puede estar recomendada en muchos casos (diarreas, tratamientos con antibióticos…), pero siempre bajo estricto control veterinario.

La única vitamina que no puede sintetizar el gato, a diferencia de otras especies como el perro, es la vitamina A, por lo que es necesaria su incorporación en la dieta.

Minerales

El término mineral designa a todos los elementos inorgánicos presentes en un alimento.

Los minerales se clasifican en macrominerales y oligoelementos.

Los macrominerales son aquellos cuya cantidad viene expresada en gramos o en % mientras que los oligoelementos se expresan en miligramos, ya que se requiere una menor cantidad de éstos.

Los macrominerales más importantes en la nutrición de los gatos son, el Calcio, Fósforo, Magnesio, Sodio y Potasio. El Calcio y el Fósforo tienen un papel fundamental en la formación del esqueleto y de los dientes. El Calcio además, junto con el Magnesio, el Potasio y el Sodio son esenciales para la transmisión nerviosa, contracción muscular y mantenimiento del equilibrio ácido base.

En el caso de los oligoelementos podemos destacar al Selenio y al Cobre por su importante función al colaborar con determinadas enzimas orgánicas (metaloenzimas) y gracias a dicha unión, controlar infinidad de reacciones bioquímicas. Otros oligoelementos como el Hierro y el Zinc tienen un papel esencial al participar en la función y estructuras de hormonas y proteínas.

Tanto en el caso de las vitaminas como en el de los minerales, sus aportes para los gatitos son fundamentales para el correcto desarrollo; no hace falta administrarlos aparte del alimento habitual ya que, los alimentos de calidad, los pensados para nuestros pequeños amigos, llevan las proporciones adecuadas para que nuestro gatito crezca sano y sin ningún tipo de deficiencia nutricional.

Vacunación de gatitos

chirurgie vétérinaireLa vacunación es la única vía de prevención de ciertas enfermedades durante los primeros meses de vida y aunque, una vez adulto, nuestro gato no tenga acceso al exterior, también necesita la protección de las vacunas.

Desde que el gato nace y entra en contacto con el mundo exterior, su organismo pone en funcionamiento todos los recursos para protegerse de las agresiones externas. En unas ocasiones la piel y el pelo, en otras las diversas células especializadas y en general el sistema inmunitario del gatito procuran que los microorganismos patógenos presentes en el entorno no lleguen a colonizar su organismo.

Las primeras defensas específicas del gatito proceden de la madre, ya que durante los primeros días el amamantamiento no sólo provee de los nutrientes necesarios al nuevo animal, sino que en el calostro, primera leche materna, encontramos las defensas necesarias para que el gatito pase los primeros 30 a 40 días de vida suficientemente protegido.

Pero, ¿qué pasa después? Al pasar este tiempo de protección, el gatito necesita la protección mediante las vacunas, para lo que debemos acudir al veterinario sobre los 40-45 días de edad. En primer lugar, el veterinario realizará una valoración completa del estado general del animal y confirmará la ausencia de parásitos en las heces mediante un sencillo análisis coprológico, cuyos resultados determinarán la aplicación de un tratamiento antiparasitario u otro. La siguiente acción estará encaminada a diagnosticar el posible contacto del animal con dos peligrosas enfermedades: la leucemia y la inmunodeficiencia felina. Es importante realizar estas pruebas de forma previa a la vacunación para que todo el proceso sea correcto y efectivo.

En el caso de que dichas pruebas sean negativas, es decir, que nuestro gatito no ha tenido contacto con las enfermedades citadas, comenzará el proceso de vacunación, que dependerá del criterio del veterinario. En general, las vacunas utilizadas más comúnmente son la trivalente felina (panleucopenia, rinotraqueítis y calicivirus) y la leucemia felina; en ambos casos se pondrán dos dosis de cada vacuna con unos intervalos de tiempo entre ellas para reforzar la inmunidad.

A partir de este momento el veterinario nos sugerirá que también protejamos a nuestro gato contra otras enfermedades mediante las vacunas: la rabia, la peritonitis infecciosa felina (PIF)…

Tras una correcta pauta de vacunación supervisada por el veterinario, nuestro gatito tendrá unas defensas capaces de enfrentarse a las enfermedades producidas por los microorganismos presentes en las vacunas, pero esta inmunidad no es eterna. Por esta razón, cada año debemos acudir a la clínica veterinaria para que el profesional administre una dosis de recuerdo de cada tipo de vacuna utilizada durante la etapa de cachorro, lo que debe hacerse durante toda la vida del animal.

Es un error frecuente entre los propietarios de felinos pensar que el gato no necesita la vacunación como sus amigos los perros -cuyos propietarios no se cuestionan esta práctica- al creer que por no salir de casa están libren de peligro. Sin embargo, ¿saben ustedes que los agentes infecciosos que les provocan graves enfermedades pueden ser transportados por la ropa y el calzado del propietario? ¿Tienen ustedes claro que los contactos esporádicos de su mascota con otros animales durante fines de semana, veraneos, salidas al patio y a los tejados pueden acarrearle graves enfermedades?

Si a la duda y al desconocimiento le sumamos la dificultad que suele suponer llevarlo al veterinario (sale pocas veces y ello le provoca estrés y “malhumor” en cada salida), tendremos como resultado un gato sin protección y en grave riesgo sanitario.

Por todo ello, podemos concluir que la vacunación es fundamental como medida preventiva ante las enfermedades y que lo más correcto sería aplicar un plan de vacunación a cada gato según su estilo de vida (interior, exterior, campo…).

Asimismo, debemos recordar que para vacunar a un animal, éste debe gozar de un perfecto estado de salud, para lo que es fundamental una adecuada alimentación, dado que su sistema inmunitario necesita un correcto aporte de nutrientes para estar en condiciones adecuadas y las vacunas sean plenamente efectivas. A este respecto, los alimentos para gatitos de Royal Canin incorporan el “Inmunity Booster”, un complejo compuesto de vitaminas E y C, taurina, luteína y manano-oligosacáridos, cuya función es mejorar la respuesta ante las vacunas de los felinos más jóvenes y reforzar sus defensas naturales.

Enfermedades felinas que tiene vacuna

Panleucopenia: Una de las enfermedades que integra la vacuna trivalente de los gatos. Es una enfermedad producida por un parvovirus.

Rinotraqueítis: Otra de las enfermedades que componen el trío de la vacuna trivalente. Enfermedad provocada por un herpesvirus

Calicivirosis: La tercera de las enfermedades que componen la vacuna trivalente. Enfermedad causada por un picornavirus.

Leucemia: Enfermedad muy grave y especialmente contagiosa para nuestros gatos causada por un reovirus.

Rabia: Enfermedad vírica popularmente conocida que se transmite por la saliva inoculada tras la mordedura de un animal infectado.

Peritonitis infecciosa: Enfermedad provocada por un coronavirus que afecta principalmente a animales jóvenes, con una mayor incidencia en otoño y en invierno.