Consejos de verano

Consejos de verano: Golpe de calor, Viajes, Espigas, Ejercicio, Parásitos

El verano es la principal época de vacaciones, pero nunca está de más tomar algunas precauciones que nos permitan disfrutar con nuestro perro de la estación más calurosa del año. Estos son nuestros consejos.

Golpe de calor

Por su importancia, empezamos con el riesgo que tiene el perro de sufrir una elevación repentina de su temperatura corporal, lo que puede colapsar todo su metabolismo y producirle la muerte. Esto solo tiene lugar en situaciones extremas o con la unión de varias circunstancias, por lo que se debe ser extremadamente prudentes durante esta época.

Así, el perro nunca puede quedarse sin vigilancia dentro de un espacio cerrado que sea susceptible de acumular calor desmesuradamente, por ejemplo, el interior de un vehículo o de una terraza acristalada, tampoco aunque esté a la sombra y con las ventanillas bajadas ligeramente.

El golpe de calor también puede producirse durante el paseo o si está haciendo ejercicio y los factores de riesgo son el hocico corto (razas braquicéfalas), el manto oscuro y el manto largo y denso, pero también la edad (tanto si se trata de un cachorro como de un perro maduro) y el sobrepeso.

En cualquier caso, independientemente del tipo de perro que tengamos, nuestra recomendación es evitar hacer ejercicio o pasear durante las horas de mayor temperatura y llevar siempre agua, tanto para que pueda beber como para poder humedecerle el pelo.

Por supuesto, si tuviéramos la mala suerte de que nuestro perro sufriera un golpe de calor, hay que intentar por todos los medios bajar la temperatura del cuerpo, pero sin sumergir al perro en agua muy fría porque podría sufrir un colapso, y una vez recuperado llevarlo al veterinario para que valore si ha quedado alguna secuela.

Viajes

Si durante las vacaciones eres de los afortunados que se va de viaje y además lo haces con tu perro, cada medio de transporte requiere un manejo distinto del animal. Independientemente del tipo de transporte elegido, para viajar debemos llevar la documentación sanitaria del perro y estar seguros de que no supondrá una molestia para las demás personas.

Coche. En España preferimos este medio de transporte para nuestras vacaciones y la Dirección General de Tráfico ha impuesto una normativa en cuanto al modo de llevar a nuestras mascotas. Una opción es alojar al perro en la zona de carga, pero solo si está separada de los asientos mediante algún sistema que impida el acceso del perro a esta zona, como una reja o una red. En caso de no disponer de un vehículo de estas características, el perro puede ir sobre los asientos traseros, si bien en este caso debe estar sujeto con un arnés y una correa a los anclajes del cinturón de seguridad. Si viaja en transportín, puede ir en la zona de carga o, si es pequeño, en el suelo de la parte trasera, tras el asiento delantero.

Autobús. Este es otro método de transporte muy utilizado en nuestro país, pero no todas las compañías aceptan el traslado de mascotas. Cuando se localice una compañía que las acepte, se debe conocer también el tipo de zona que se habilita en el vehículo, la duración del viaje y los períodos de descanso para poder organizar todo lo que hará falta.

Tren. En España, RENFE tiene estipuladas las normas de transporte de animales, así como las tarifas, que varían según la distancia y el tamaño del perro. Por ello, consulta con ellos todos los detalles.

Avión. La mayoría de las compañías de transporte aéreo admiten mascotas en la bodega sin límite de peso, pero en la cabina imponen un peso máximo. Como cada una puede establecer las exigencias que estime oportunas, se debe consultar con cada compañía para poder viajar con nuestro perro en avión.

Barco. La única diferencia de viajar con nuestro perro en barco respecto al avión es que algunas compañías permiten pasear con él en algunas zonas de la cubierta durante el trayecto.

Espigas

En nuestras latitudes, la floración de la mayoría de las herbáceas ya ha concluido, así que han llegado sus semillas. La mayoría son inofensivas, pero existe un tipo de estas semillas que puede resultar peligroso para nuestro perro, las espigas, cuya forma de arpón hace que, además de adherirse al pelo, se vayan clavando en la piel hasta producir infecciones bastante graves, que incluso puede necesitar la intervención quirúrgica para su extracción.

Las partes de nuestro perro más sensibles a la acción de las espigas son las interdigitales, pero también son grandes enemigas de los ojos, los oídos y la nariz, zonas en las que es imprescindible la intervención del veterinario para extraerlas con la mayor seguridad posible.

Por supuesto, el mejor método de lucha contra los efectos de las espigas es prevenir, por lo que nada mejor que revisar concienzudamente a nuestro perro a la vuelta del paseo y eliminar todas las que encontremos.

Pelo

El pelo es una de las partes del animal que experimenta directamente los efectos de los días cálidos y el sol intenso. Muchos propietarios rapan a su perro en cuanto llega el calor, pero antes de raparlo en verano, sería mejor plantearse establecer unas rutinas de cuidados de su pelaje, ya que este también durante el estío les sirve de protección.

A este respecto, nada mejor que cepillar con la frecuencia adecuada a las características del manto de cada perro y con las herramientas idóneas. Lo importante es eliminar el pelo muerto y evitar los nudos, que además de afear el aspecto general constituyen un foco de suciedad y malos olores. Con el cepillado constante también se lucha contra un gran enemigo del perro en verano, las espigas.

Por supuesto, hay que seguir con la costumbre del baño periódico, lo que resulta imprescindible si permitimos que el perro se bañe en el mar para retirar todo el salitre.

Ejercicio

Si bien de modo natural el perro tiende a no hacer ejercicio cuando hace mucho calor, se deben tomar precauciones en caso de llevarlo de excursión. La primera, intentar por todos los medios que no le dé el sol directamente y, si es necesario, humedecer el pelo y la piel durante todo el trayecto, especialmente detrás de las orejas y en las axilas.

Como propietarios responsables, debemos ser conscientes de las características de nuestro perro en particular, ya que no es lo mismo ir de excursión con un perro que suele hacer ejercicio que con uno que no está acostumbrado; además, son fundamentales la edad, el estado de salud, incluso el color del pelo (los perros negros acusan más la incidencia directa de los rayos solares y su cuerpo se calienta más y a mayor velocidad).

Para reducir los riesgos, es conveniente parar periódicamente para que pueda reposar, a la sombra, por supuesto, y beber agua.

Nunca se le debe perder de vista y ante la presencia de otros perros, hay que atarlo. Además, se debe estar prevenido ante los peligros potenciales, como barrancos donde pueda caerse. Como no siempre conocemos al milímetro el itinerario de nuestro paseo, insistimos, precaución.

Si el perro no está acostumbrado al pavimento por el que pisa, sea arena de la playa o terreno montañoso, no está de más echar un vistazo a sus almohadillas plantares tras el paseo, por si hiciera falta aplicar algún producto reparador específico.

También se debe tener cuidado con los “bichos” estacionales, ya que algunos de ellos pueden ser potencialmente peligrosos. Este sería el caso de las tan comunes avispas, cuya picadura es bastante irritante, por no hablar de la posibilidad de que el perro tenga una reacción alérgica.

Parásitos externos

Durante todo el tiempo que haga buena temperatura se debe vigilar que las garrapatas y los mosquitos no lleguen a picar al perro, por lo que se debe seguir con las pautas de desparasitación externa recomendadas por el veterinario.

Agua

Recuerda, durante todo el año, pero mucho más durante el verano, el perro necesita agua y más agua, toda la que se le antoje y cuando quiera.