¿Cómo cortar las uñas al gato?

¿Cómo cortar las uñas al gato?¿Cuántos de vosotros no os encontráis cada dos por tres con un problema cuando queréis cortar las uñas a vuestros gatos? Probablemente muchos, ¿verdad?

Todos los veterinarios conocemos los suplicios a los que os enfrentáis cuando hay que hacer algo que al gato no le gusta o le asusta. Manejar a un animal que tiene uñas afiladas y colmillos no es nada fácil.

Los siguientes consejos pueden ayudaros a hacer un poco más fácil la tarea de cortar las uñas al gato.

1. Acostúmbrale a tocarle y cogerle las patas

Lo ideal es empezar lo antes posible a acostumbrar al gato a tocarle. Cuanto antes iniciemos este aprendizaje, mejor, ya que hay que recordad que, de forma general, a los gatos no les gusta nada que les toquen las patas.

Podemos comenzar por habituarle simplemente a tenerlo sentado encima de nuestro regazo (premiándole cada vez que le pongamos nosotros en esta situación). Una vez que el gato está cómodo de esta forma, empezaremos a tocarle ligeramente la parte superior de las patas (la más cercana al cuerpo), sin cogérselas, premiándole con algo muy suculento cada vez que lo hagamos.

Posteriormente podemos ir aproximando esas caricias a la zona de los dedos. Inicialmente esa aproximación deberá ser breve y muy sutil. Luego, si esto va bien, podemos ir tocándole las patas de forma más “descarada” y, posteriormente, levantándolas del suelo durante un instante, para, finalmente, coger cada una de las patas durante más tiempo y sostenerla entre nuestras manos.

En último lugar, no hay que olvidar que tenemos que coger práctica en “extraer” las uñas para poder cortarlas fácilmente. Esto también hay que hacerlo gradualmente para no poner nervioso al gato.

Es muy importante no olvidar los premios en cada una de las fases comentadas. Cuando el gato lo tolere perfectamente, podremos ir retirándolos poco a poco.

2. Habitúale al contacto del cortaúñas

Los cortaúñas que usamos para cortar las uñas a los gatos son metálicos y pueden estar muy fríos, agravando la sensación desagradable que tiene el gato al utilizarlos. Por ello, puede ser bueno calentarlos entre las manos para que tengan una temperatura adecuada.

Por otro lado, antes de usarlos para cortar las uñas, hay que acostumbrarles a su tacto, apoyándolo sobre las patas, deslizándolo por ellas, etc.

3. Corta las uñas de una en una en cada ejercicio

Debemos refrenar a toda costa nuestras ganas por cortarle al gato todas las uñas “de una sentada”. Si hacemos esto estaremos “forzando” al gato a tener que estar quieto y sujeto mucho tiempo, con lo que las probabilidades de que se convierta en una experiencia desagradable aumentan.

Es mucho mejor cortar una sola uña, premiar al gato por portarse bien y dejar que se marche o, incluso, jugar un poco después con él. Pasado un rato o al día siguiente podemos cortarle otra y así sucesivamente.

Si se trata de un gato que ya se lo sabe y no deja ni cogerle, la sistemática comentada anteriormente sigue siendo válida, con la salvedad de ir avanzando mucho más lentamente y en pasos más pequeños, repitiendo más veces cada ejercicio.

Si en el transcurso de la habituación necesitamos cortarle las uñas, podemos acudir a la clínica veterinaria o la peluquería de animales para que el profesional lo haga, utilizando las técnicas y ayudas que crea más convenientes. Así, evitaremos perder lo ganado con los ejercicios que os proponemos.

Pablo Hernández. Etólogo veterinario