¡Cuidado con el agua!

¡Cuidado con el agua!

El agua, ese nutriente que el perro debe tener siempre a su disposición para beber, cobra mayor importancia durante los meses de calor, en los que sus necesidades aumentan. Por ello, no olvides llevar agua contigo en cualquier traslado que hagas con tu perro, ya que poder beber si lo necesita puede reducir el riesgo de sufrir un golpe de calor.

También durante el verano el agua suele estar presente en los espacios donde vas con tu perro, por ejemplo, ríos, pantanos, piscinas y playas. Si tu perro es de los que se sienten felices zambulléndose en ella, recuerda que se deben tener ciertas precauciones, dado que él no es consciente de los peligros potenciales que entraña una actividad tan divertida.

Este sería el caso de un río con fuertes corrientes o rocas donde pueda golpearse, algunas zonas enlodadas de los pantanos, el oleaje intenso en el mar, etc. Por ello, aunque parezca evidente, es esencial no perder de vista al perro y asegurarnos de que se baña en sitios y en condiciones con una mínima seguridad.

Sobra decir que antes de permitir que el perro se bañe, te debes asegurar de que está permitido, de lo contario te arriesgas a que te sancionen, ya que durante el verano suele estar prohibida la presencia de perros en los pantanos y en las playas. Eso sí, en algunas está permitido y las puedes localizar en Mascotas Bienvenidas.

Las piscinas son un punto aparte porque si no cuentan con escaleras por las que puedan salir fácilmente –con peldaños convencionales sumergidos donde pueda “hacer pie” y salir cómodamente–, puede ahogarse después de estar nadando un rato si no nos percatamos antes.

Tras tener claro si el perro puede bañarse, después de hacerlo hay que prestarle unos cuidados según donde se haya bañado. Así, el agua del mar y el cloro de las piscinas pueden causar irritación en los ojos y, si no se aclara después, también en la piel. Lo mismo que si se mete en una zona con aguas sucias o contaminadas, en cuyo caso, el aclarado debería ser un baño en toda regla, con un champú que limpie perfectamente.

Finalmente, el perro no puede estar mojado todo el tiempo, no solo porque su piel se resentiría, sino porque  si no está completamente seco antes del anochecer, especialmente si estamos en una zona donde las temperaturas bajan tras el ocaso, corre el riesgo de resfriarse.

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