Cuidados del gatito

Si los cuidados del cachorro son los adecuados, podremos asegurar en gran medida el estado sanitario del resto de su vida.

Una casa con cimientos sólidos tendrá más posibilidades de resistir el paso del tiempo que una construcción sustentada sobre malos materiales y un inadecuado planteamiento inicial. Lo mismo ocurre con la salud de nuestro gatito. Si le proporcionamos los mejores alimentos, las más adecuadas atenciones sanitarias y la más correcta educación durante los primeros meses de vida, podremos estar seguros de que las enfermedades y los agentes externos no podrán actuar de forma sencilla sobre su organismo protegido. Lo primero, lo más fundamental, es poner al animal en manos del profesional y seguir rigurosamente sus recomendaciones.

Estamos de acuerdo en que los cuidados sanitarios, los buenos alimentos, tienen su precio, no es que sean caros, es que los buenos servicios y los mejores ingredientes tienen su valor.

El profesional realizará una valoración general del animal y también las analíticas oportunas que nos aseguren un buen estado de salud; no debe resultarnos raro, y sí muy correcto, que el veterinario nos proponga antes de nada, la realización de analíticas de leucemia e inmunodeficiencia.

Este paso puede no ser necesario si el animal procede de un criador o de una tienda especializada donde ya se ha efectuado la analítica.

Si no es así, es más que conveniente su realización.

Tras conocer el resultado negativo de estos test estaremos en disposición de seguir un estricto calendario de desparasitaciones y vacunaciones con el que, bien llevado, cumpliendo las pautas del profesional, conseguiremos que el sistema inmune de nuestro nuevo amigo esté preparado para enfrentarse al ataque de variados microorganismos y parásitos.

Desparasitación

Lo primero es la desparasitación interna: existen muchos productos (pastas, pastillas, inyectables, etc.) que consiguen eliminar las posibles formas parasitarias que “circulen” por el organismo del animal. Será el veterinario quien nos recomiende la más adecuada a su edad o estilo de vida.

No es desechable la opción de realizar un análisis coprológico (de heces) previo a la desparasitación; de esta forma, en caso de tener parásitos, podremos adecuar más aún el tratamiento antiparasitario.

Por supuesto, si el gato presenta parásitos externos, será imprescindible eliminarlos (pulgas, ácaros), para lo que existen distintos tipos de tratamiento que el veterinario prescribirá.

Vacunación

Con el organismo libre de formas parasitarias abordaremos la vacunación. Debemos tener muy presente una máxima sanitaria: no se debe vacunar a ningún animal que no esté totalmente sano.

Existen muchas pautas de vacunación, podríamos decir que “cada maestrillo tiene su librillo”, que cada animal y cada estilo de vida necesita de una pauta específica, por lo que no debe resultarnos raro que al gato de nuestra vecina le hayan vacunado de una forma diferente a la que nos propone nuestro especialista.

Las vacunas de la leucemia, trivalente o peritonitis infecciosa felina son las más utilizadas, sin olvidarnos de la vacuna de la rabia, que, aunque parezca poco necesaria, es también recomendable.

El veterinario nos dará unos plazos entre las vacunas, plazos que permiten que el organismo del animal “entienda” lo que hemos introducido en su cuerpo. Sigamos, insisto, al pie de la letra, los plazos marcados.

Higiene

Y por último, una vez que tenemos al gato vacunado y desparasitado, no debemos olvidarnos de su higiene. Dependiendo de la raza, del tipo de pelo y de su estilo de vida, el profesional nos recomendará unas rutinas higiénicas que mantendrán en perfecto estado la parte más extensa del organismo del animal: su piel y su pelo.

Sólo queda un punto vital: la alimentación, pero este tema, lo tocaremos en otro artículo de esta revista.