De excursión con mi perro

De excursión con mi perro

El perro, aunque sea urbanita, como su dueño, disfruta el contacto con la naturaleza, sea en el parque cercano a casa o en pleno campo.

Sin embargo, si estas salidas son más allá que un parque cercano a nuestro domicilio, no todo es meter al perro en el coche y dejar que corra alegremente cuando lleguemos a nuestro destino, sino que debemos preparar la excursión con el fin de que un día lúdico no tenga consecuencias desagradables.

La primera cuestión parece obvia, pero a veces se pasa por alto, hay que respetar la seguridad vial y llevar al perro de la forma más segura y cómoda posible. Puede ser en el portaequipajes, que debe estar comunicado con el habitáculo y aislado mediante una rejilla o red, pero también puede ir sentado cómodamente en la parte posterior sujeto con un arnés al cinturón de seguridad, incluso dentro de un transportín, un método reservado normalmente a los perros de pequeño tamaño, en cuyo caso debe ubicarse en el suelo tras el asiento trasero, aunque es necesario que el animal esté acostumbrado.

La segunda cuestión no parece tan evidente pero tiene una importancia capital, ya que el campo parece un lugar idílico pero que tiene sus riesgos. Si bien afortunadamente vivimos sin pensar que podamos tener algún contratiempo, no está de más meter en la mochila un equipamiento básico, aparte de nuestro bocadillo, claro. Este consiste en abundante agua, un botiquín con los elementos de primeros auxilios y material para limpiar al perro en caso necesario, por ejemplo, un champú en seco y una toalla, ya que muchos perros conservan el instinto de restregarse con excrementos o cadáveres en descomposición, lo que puede ser una tortura para nuestro olfato si tenemos que esperar a llegar a casa para limpiarlo.

También habría que incluir el alimento del perro si durante la jornada debemos cumplir sus horarios de comida con el fin de no alterar innecesariamente sus rutinas, pero si durante el día está haciendo mucho ejercicio, quizá haya que racionársela o darle un suplemento nutricional muy energético, lo que le ayudará a reponer fuerzas.

Por supuesto, los riesgos a los que se expone el perro dependen del lugar de destino, por lo que se debe valorar qué podríamos necesitar, por ejemplo, protector para las almohadillas si vamos por terrenos pedregosos o potencialmente abrasivos.

La temperatura ambiente es otra cuestión muy importante, ya que si es demasiado alta, existe la posibilidad de que sufra un golpe de calor, así como si el perro corre incansablemente y su tipo anatómico supone un riesgo para él, por ejemplo, que sea de nariz chata.

Llegados a este punto, también te recordamos que si el perro no está acostumbrado a hacer ejercicio prolongado, un día de excursión sin entrenamiento previo puede ser divertido pero ellos también se cansan y necesitan un tiempo de recuperación.

Finalmente, dado que el perro no va a estar en un entorno conocido, es fundamental no perderlo de vista y estar atentos ante la llegada de otro perro “excursionista” para evitar conflictos o que se extravíe. Es en estas ocasiones cuando se demuestra la importancia que tiene que el perro esté identificado correctamente.

No queremos dar la impresión de que el mundo está lleno de peligros y que salir al campo parece más un deporte de riesgo que una actividad lúdica, pero entre todos debemos tomar conciencia de que son medidas de prevención, que resultan especialmente adecuadas cuando nos vemos obligados a utilizarlas.