Los gustos culinarios del perro

El gusto culinario del perro: desde la gestación hasta la madurez

Como ya hemos comentado en otras ocasiones, el perro elige el alimento por su olor no por su sabor, pero sus gustos pueden estar determinados desde que estaba en el vientre de la madre, si bien, como es lógico, la propia experiencia, pero también alguna enfermedad puede alterarlos, incluso el paso de los años.

Experiencias prenatales.

Durante la gestación, los cachorros reciben componentes ya en el vientre de su madre que varían según el tipo de alimento que ella toma, por lo que esto puede determinar en primera instancia el tipo de alimento que luego preferirá el cachorro.

Experiencias durante la lactancia.

Durante la lactancia, el cachorro solo toma leche de su madre o maternizada si ella no está. En el primer caso, que es el ideal, se debe tener en cuenta que la composición de la leche materna varía según la alimentación que reciba la perra, por lo que indirectamente la alimentación de la madre influye en los gustos culinarios del cachorro lactante.

Una curiosidad, el cachorro encuentra los pezones de la madre con el olfato, un detalle que demuestra una vez más la importancia que tiene este sentido para nuestros queridos perros.

Experiencias durante el destete.

Si solo a través de la composición de la leche materna un cachorro puede acabar prefiriendo un alimento u otro, queda patente la importancia que tiene para él la experiencia directa con el alimento durante el destete.

Si bien el cachorro imitará a la madre y comerá lo mismo que ella cuando deja de mamar –de ahí la necesidad de formular un alimento para madres y cachorros, como los Starter de Royal Canin–, él mostrará predilección por los alimentos con un aroma “suculento” y una croqueta que sea muy fácil de coger con la boca. Se debe recordar que en la naturaleza él comería lo que la madre regurgitara.

Experiencias tras del destete.

Está comprobada científicamente la importancia que tiene la experiencia individual del perro en el rechazo o elección de los alimentos, especialmente en los casos en que el animal reciba gran variedad con mucha frecuencia, por ejemplo, premios, comida casera y “aperitivos debajo de la mesa”. Esta variedad es uno de los principales factores que llevan a que un perro desarrolle un apetito caprichoso, lo que no solo supone un desequilibrio nutricional sino también el aumento del peso corporal, incluso de llegar padecer obesidad, una enfermedad que no para de aumentar en la población canina.

Por ello, nada mejor que elegir un alimento lo más adaptado posible a las necesidades de nuestra mascota y respetar la ración recomendada por el fabricante según el grado de actividad que realiza el perro.

Cambios producidos por la edad y determinadas enfermedades.

Finalmente, los animales pueden mostrar cambios en sus preferencias alimentarias por dos causas principales, la primera, la edad avanzada, debido a la pérdida de olfato y con ella la apetencia por el alimento; la segunda, algunas enfermedades hacen que muestre inapetencia y falta de interés por los alimentos. Este es el caso de la enfermedad renal crónica, por lo que en Royal Canin hemos formulado seis alimentos con diferentes perfiles aromáticos para ayudar a los animales que padecen esta enfermedad a mantener una dieta que es imprescindible para su salud.