La introducción de un gato nuevo en casa

Un gatito nuevo en casa - Comportamiento felinoUna de las situaciones que con más frecuencia ocasiona ciertos problemas en las casas donde ya vive algún gato es la introducción de un nuevo felino.

Como es conocido, los gatos son animales territoriales y no suelen aceptar con demasiada facilidad la presencia de un “intruso” en su territorio.

Por tanto, aunque hay casos en los que la introducción de un gato nuevo transcurre con normalidad (cuando uno de ellos es muy pequeño, por ejemplo), lo más recomendable es proceder de forma progresiva para evitar situaciones estresantes para los animales.

¿Qué pasos debo seguir?

El proceso de introducción de un gato nuevo en casa que recomienda la mayoría de los especialistas sigue unos pasos que tratan de imitar lo que ocurre de forma natural en las colonias felinas y que son, a grandes rasgos, la aproximación del gato nuevo al territorio de la colonia, el depósito y reconocimiento mutuo de olores, el contacto visual a distancias prudenciales y la aceptación progresiva del contacto con el gato nuevo.

En un primer momento, lo mejor es acondicionar una habitación (una que no sea la preferida del gato residente) para el gato nuevo. En esa habitación, donde no podrá entrar el residente, deberá ponerse la comida, el agua, el arenero, un rascador y un lugar apropiado para que descanse el gato nuevo.

Durante un par de días el gato nuevo deberá permanecer en ese cuarto, aunque hay que entrar frecuentemente para jugar y relacionarse con él, sin permitir que entre el gato residente.

Posteriormente comenzará la fase denominada como intercambio de territorios. Durante tres o cuatro días, sin que los gatos puedan verse, se les debe intercambiar, llevando al gato residente al cuarto donde ha estado el nuevo y dejando que este reconozca y se familiarice con el resto de la casa. Esto permitirá, asimismo, que se intercambien los olores de ambos animales.

Después, los gatos deben asociar los olores del otro animal con algo positivo. Lo mejor es frotar a cada gato con un trapo o una toalla vieja por la zona anal, genital y de las mejillas y, un par de veces al día, dejar que cada gato huela el trapo del otro, tras lo que se les premiará con comida (enlatada, por ejemplo).

Algunos especialistas recomiendan, además, frotar directamente a los gatos, alternativamente, con el trapo del otro, dos veces al día.

Llegados a este punto, comienza la fase de contacto visual.

En primer lugar, dejaremos que ambos animales se vean en un lugar neutral (un pasillo, por ejemplo) solo durante unos minutos, mientras comen, para separarlos después. Primero pondremos la comida a uno de ellos en uno de los extremos del pasillo y cuando ya esté comiendo, situaremos en el otro extremo al otro gato, asegurándonos de que uno no va hacia el otro. Una buena medida para garantizar este aspecto es instalar una malla de rejilla que separe ambas zonas, por si hay un ataque de alguno de los gatos.

Poco a poco, además de ir aproximando a los gatos acercando los comederos, tendremos que ir manteniéndoles juntos cada vez más tiempo. Para conseguirlo, cuando estén terminando el alimento seco, se les puede poner algo de comida enlatada que les guste mucho, algún premio especial o jugar con algún juguete que les resulte estimulante. De esta forma asociarán que la presencia del otro gato siempre les proporciona cosas buenas.

Cuando puedan estar bastante tiempo juntos y jugando, será el momento de dejar que se junten del todo, se huelan, se reconozcan, etc. Lo mejor es aprovechar una de las veces en que se les junte para comer, para a partir de ahí dejar que ya estén juntos los dos, reforzando la atracción entre ellos mediante el juego, la atención que más les guste, las caricias, etc.

¿Cuánto dura el proceso de introducción?

La duración total es muy variable, ya que depende del carácter de ambos gatos, de si están habituados a estar con otros animales previamente, etc.

Lo más importante es no tener prisa y progresar al ritmo que marquen los gatos. Si en algún momento se observan signos de miedo, estrés o agresividad por parte de alguno de ellos, habrá que ir más despacio, volver a algún paso anterior ya superado y avanzar en pasos más pequeños.