La agresividad por miedo

Agresividad por miedo en el perro

Los perros pueden reaccionar con miedo ante diferentes animales, personas o situaciones por distintas razones (experiencias traumáticas, falta de socialización, características genéticas, etc.).

Cuando se asustan, los perros pueden emplear diversas estrategias para enfrentarse a los individuos o situaciones que les amedrentan o amenazan. Las estrategias utilizadas pueden variar desde la inmovilización (conocida como freezing en el argot psicológico) hasta la agresión, pasando por la huida, la ocultación o el apaciguamiento.

Por qué algunos perros usan la agresividad como forma principal de actuar ante esos estímulos amenazadores es una función que combina distintos factores. En algunos es muy importante la predisposición genética e individual; sin embargo, en la mayoría de los casos es el aprendizaje el que hace que el perro reaccione de esa manera.

Por ejemplo, si un perro intenta apartarse de la gente que le quiere acariciar, pero por estar atado no consigue alejarse de ellos y modifica su actitud, pasando a gruñir o enseñar los dientes, puede aprender que entonces sí logra mantener a esas personas a distancia. A partir de ahí, puede desarrollar esa estrategia e incluso llegar a morder para evitar el estímulo amenazante.

¿Cómo saber si mi perro es agresivo por miedo?

La agresividad por miedo se caracteriza por poder dirigirse hacia cualquier individuo o animal, tanto de la familia como conocido o desconocido –aunque son los desconocidos los más afectados habitualmente–, cuando intentan tener contacto o castigar de alguna forma al perro.

Este tipo de agresividad se encuadra dentro de los problemas de agresividad reactiva, es decir, que aparece en respuesta a las acciones del otro individuo. Por tanto, suele observarse cuando una persona intenta tocar, abrazar, coger, acariciar o jugar con el perro, acercarse a él o pasar a su lado, regañarle, reprenderle o castigarle de alguna manera, bañarle, secarle, limpiarle, sacarle de un escondite, etc.

En el caso de otros perros, si estos intentan montar, subirse encima o jugar de forma muy “brusca” con el animal miedoso, pueden desencadenar la agresividad.

La agresividad por miedo puede aparecer en perros de cualquier raza, sexo y edad.

Normalmente el animal muestra una postura agazapada típica del miedo (cola baja, orejas hacia atrás, mirada desviada, etc.) y no es raro que este tipo de agresividad parezca, al menos en parte, “imprevisible”. Esto es debido a que muchas veces no se reconocen las señales características del lenguaje corporal canino que anteceden a la agresión y que indican que el animal está asustado o no se encuentra cómodo ante el contacto con esos individuos.

Sin embargo, en algunos casos los perros que agreden por miedo pueden parecer mucho más “valientes” y seguros. Esto es debido también al efecto del aprendizaje, que hace que el perro tenga mucha más seguridad de que su actitud logrará “mantenerle a salvo”.

¿Qué puedo hacer si mi perro presenta agresividad por miedo?

Como solemos decir, la mejor cura es la prevención. Por tanto, lo ideal sería socializar adecuadamente al cachorro y evitar que pueda sufrir experiencias traumáticas.

Si esto no ha ocurrido y ya ha aparecido el problema, la mejor opción es ponerse en contacto con un profesional para que haga un diagnóstico apropiado de la situación y decida qué tratamiento puede ser el más conveniente, ya que en las manos adecuadas es un tipo de agresividad que tiene muy buen pronóstico, en general.

En cualquier caso, una buena recomendación si estamos seguros de que el animal reacciona agresivamente por miedo, es no enfrentar al perro a los estímulos que desencadenan la agresión, ya que cualquier cosa que hagamos cuando agrede solo logrará mantener o empeorar su conducta.

Si quieres conocer más cosas que debes evitar en caso de que tu perro sea agresivo, no dejes de ver este vídeo.