La comida como premio

La comida como premio

Los premios en forma de comida se utilizan en la educación de los perros y en las terapias de comportamiento, ya que actúan como refuerzo positivo.

Las recompensas comestibles pueden ser muy útiles durante el proceso de aprendizaje, pero hay que utilizarlas de forma adecuada:

  • La comida debe ser un premio y no un soborno, es decir, que se da una vez que el perro realiza la tarea requerida y no antes.
  • Los premios no son todos iguales, por lo que se debe ajustar su valor a la dificultad de la acción realizada: las mejores recompensas serán para las tareas más difíciles y las acciones más sencillas se pueden recompensar con la comida habitual.
  • Una vez aprendido un nuevo comportamiento es importante cambiar rápidamente a una pauta intermitente de recompensa, de forma que el perro no sepa nunca cuándo se le va a ofrecer el próximo premio.
  • La ración diaria debe calcularse teniendo en cuenta los premios que el perro recibe durante la jornada. Así se puede evitar la sobrealimentación y prevenir la obesidad.

Por último, se debe recordar que la comida no es el único premio que se puede dar al perro. De hecho, hay quienes prefieren halagos, caricias o juegos, que además ayudan a reforzar la relación “afectiva” entre el perro y su propietario.