La esterilización del perro

La esterilización del perro

Hace unos años era impensable que los perros de compañía fueran esterilizados, pero actualmente cada vez son más los perros que pasan por el quirófano para eliminar su capacidad reproductiva.

Una de las razones por las que el propietario toma esta decisión es que le permite controlar el comportamiento sexual canino y con él la posibilidad de que se reproduzca sin su deseo, ya que con la castración también desaparece el celo, incluso la agresividad de algunos machos contra otros por dominancia.

Realmente existen varios métodos de esterilización canina, por lo que con todos ellos desaparecen las posibilidades de reproducción, pero solo uno consigue que desaparezca el comportamiento sexual asociado, la castración.

En las hembras se realiza una ovariohisterectomía, es decir, le extirpan los ovarios y el útero; al macho le extirpan los testículos, lo que los veterinarios llaman orquiectomía.

Sea un macho o una hembra, la castración produce varias consecuencias positivas en su salud: aumenta su esperanza de vida y reduce el riesgo de padecer algún cáncer relacionado con el aparato génito-urinario.

Sin embargo, también produce un cambio en el metabolismo que requiere un alimento adaptado a estas nuevas necesidades, ya que por un lado aumenta su apetito y por otro disminuyen sus necesidades energéticas.

Por este motivo, nada mejor que elegir un alimento que satisfaga su apetito pero que contenga una cantidad menor de calorías que un alimento formulado para un perro que no está esterilizado; eso sí, con todos los nutrientes necesarios para mantener su salud.

Controlar el sobrepeso también es necesario aunque no se trate de un perro esterilizado, ya que es muy perjudicial para los huesos y para el aparato urinario; además, puede producir diversas enfermedades respiratorias y cardíacas, así como tumores mamarios.