Los gatos blancos

Los gatos blancos

Son tan llamativos para nosotros como lo serían en un entorno natural, por lo que ahí tampoco pasarían inadvertidos (ni para las presas ni para los predadores). Por ello, si este rasgo está hoy muy extendido en la población felina es gracias a la intervención del ser humano.

Así, se cree que los primeros gatos blancos aparecieron en algún lugar del Medio Oriente y que desde allí llegaron a Europa, donde causaron furor entre las clases altas. Aquellos primeros gatos además eran de pelo largo, rasgo desconocido en el gato hasta aquel momento, con lo que el éxito estaba asegurado.

Como es fácil deducir, el color blanco del manto tiene un origen genético y son dos los genes que lo pueden producir. Por un lado estaría el gen del albinismo, en cuyo caso los ojos estarían despigmentados y adquieren una tonalidad rojiza muy característica. No obstante, este gen no es muy frecuente tanto porque es recesivo como porque nunca se han seleccionado los gatos albinos.

Por otro lado está un gen que no produce despigmentación, sino que interfiere en la fijación de los pigmentos (melaninas) en el pelo y en la piel, principalmente, de ahí que su nariz, almohadillas y orejas sean rosadas. Este gen es dominante –de hecho, es hiperdominante porque prevalece sobre otros genes también dominantes– y puede producir sordera en uno o en los dos oídos, debido a que produce una degeneración de la cóclea.

Otra curiosidad relacionada con este gen es que puede afectar a la pigmentación de los ojos, de modo que se tornan azules, y, lo mismo que con la sordera, puede afectar a uno de los ojos o a los dos. Esta es la razón por la que los ojos de los gatos blancos pueden tener el mismo color o diferente, particularidad que técnicamente se llama anisocromía ocular.

Durante mucho tiempo se pensó que los gatos blancos tenían un carácter especial, distinto al de otros gatos, ya que se mostraban indolentes, muy indiferentes a todo lo que sucedía a su alrededor, hasta que se descubrió que la verdadera causa de su comportamiento era la sordera.

Debido a su belleza, el color blanco se ha ido introduciendo en un buen número de razas, por lo que en las exposiciones no es extraño ver gatos blancos de pelo corto, de pelo semilargo y de pelo largo. Eso sí, para participar en ellas se exige un certificado veterinario que avale que el gato no es sordo.