Los gatos y la tecnología

Gatos y tecnología. ¿Cómo les afecta?

A lo largo de la historia, los felinos domésticos han tenido que adaptarse a la convivencia con todos los avances que el ser humano ha ido incorporando a su entorno, lo que afecta, por supuesto, al interior del hogar desde que el gato es una mascota.

Así, desde el manejo primitivo del fuego hasta las tabletas electrónicas, los gatos han ido tomando contacto directo con todo tipo de novedades que hemos ido incorporando a nuestra vida. En algunos casos esto ha supuesto un disfrute compartido, pero en otros casos se ha convertido en un riesgo y, en lo que respecta a las últimas tecnologías, ha significado un cierto distanciamiento entre el gato y su propietario.

Si bien es imposible saber cómo reaccionaron los “primeros” gatos domésticos que tuvieron relación con el fuego y cómo fueron habituándose a él tras cada generación, lo que sí podemos asegurar es que no todos los gatos son iguales, así que cada uno puede reaccionar de una manera particular frente a un mismo estímulo, lo que puede depender de la propia socialización del gato y del grado de familiarización que tenga con dicho artilugio.

Entre los aparatos que llevan en nuestros hogares desde hace varias generaciones están, por ejemplo, la lavadora, el aspirador o el televisor. En el caso de la lavadora, puede ser un riesgo para el gato, ya que si dejamos la puerta del tambor abierta y se mete sin que nos demos cuenta antes de ponerla en marcha, el resultado será fatal para nuestro gato prácticamente con toda seguridad.

Por su parte, el televisor puede suponer un entretenimiento para el gato, ya que los hay que observan las imágenes, especialmente cuando son de otros animales. Aun así, no debemos sorprendernos si nuestro gato no se fija en la televisión, ya que es lo más habitual.

Entre los aparatos que el gato no suele aceptar con agrado destaca el aspirador, ya que el ruido intenso que hace le produce un miedo al que no suele acostumbrarse. En cambio, existen gatos que, lejos de asustarse, se suben al aspirador, como si de un vehículo particular se tratara, a modo de juego, incluso los hay que se dejan aspirar. ¿Les parecerá un masaje agradable?

Los quemadores de las cocinas también han evolucionado, de modo que muchos han dejado atrás la llama directa del fuego. Esto ha supuesto una ventaja para nosotros, pero el gato corre el riesgo de quemarse si tiene acceso, por ejemplo, a una vitrocerámica que esté encendida, ya que él ha evolucionado para reaccionar frente al fuego como tal, pero es incapaz de prever las consecuencias graves de una placa al rojo vivo.

Por otra parte, existen artilugios “tecnológicos” creados pensando en el gato, como las fuentes de agua corriente para que disponga constantemente de agua fresca y en movimiento, dispensadores automáticos de alimento, ruedas de ejercicio que nos recuerdan a las de los hámsteres pero adaptadas a las características físicas del gato, incluso láseres que proyectados sobre las superficies promueven el impulso predador del gato y su deseo de alcanzarlo. Dado que todas ellas están ideadas para el gato, no suelen suponer riesgo alguno para él.

Más recientes y quizá por ello menos extendidas son las instalaciones electrónicas que, con cámaras instaladas por la casa, permiten ver al gato allá donde estemos, hablar con él y dispensarle su alimento con una llamada de teléfono. También se han desarrollado aplicaciones para dispositivos móviles, con juegos específicos para que el gato practique sus instintos de acecho, caza, persecución.

Llegados a este punto, nos vemos obligados a recordar que el gato puede disfrutar con los avances tecnológicos, pero nunca a costa de nuestra relación con él, que debe seguir siendo lo más cercana posible.