Los hoteles felinos

Hotel. Comportamiento GatosNo es extraño que tengamos que viajar por diferentes motivos, pero si somos propietarios de un gato esto puede suponer un pequeño problemilla…

No todos los gatos, ni mucho menos, llevan bien los cambios de casa o el traslado hasta el destino. En esos casos, siempre y cuando alguien pueda encargarse del gato, lo más recomendable es dejarle en su casa habitual.

En otros casos, sin embargo, y al igual que ocurre con los perros, el problema no surge porque el gato lleve mal el viaje, sino que, por diferentes razones, no podemos llevarle con nosotros. Si a esto añadimos que no podamos contar con algún amigo o familiar que cuide de nuestro felino, nos veremos obligados a llevarle a una residencia donde admitan gatos.

Hace unos años encontrar una residencia para gatos era prácticamente imposible. Es cierto que muchas residencias caninas ofrecían la posibilidad de dejarlos en ellas, pero con frecuencia las instalaciones no ofrecían las condiciones más adecuadas. Actualmente esto ha cambiado mucho e incluso han aparecido hoteles que solo admiten gatos.

Tanto si se trata de una residencia exclusiva, como si es una residencia canina que posee una zona dedicada a alojar a los gatos, los siguientes consejos os pueden ayudar a escoger cuál es la mejor.

Desde luego, en primer lugar, lo que recomendamos es hacer una visita de “reconocimiento” antes del día en que tengamos que llevar al gato para observar si el lugar es limpio, silencioso y, en caso de que alojen perros y gatos, que la separación entre ambas zonas es suficiente para que los ruidos de los primeros no alteren a los segundos.

Asimismo, debemos hablar con el personal para tratar de conocer su grado de profesionalidad y de implicación en el cuidado de nuestro compañero. Podemos pedirles, por ejemplo, que nos informen sobre cómo y con frecuencia se relacionarán con él.

En cuanto a las instalaciones, los aspectos más importantes en los que debemos fijarnos son que sean amplias y espaciosas, que cuenten con baldas o atalayas a las que el gato pueda subirse para utilizar el espacio también verticalmente, que tengan algún espacio en el cual el gato pueda permanecer escondido si así lo prefiere, que haya suficiente espacio entre el arenero y el comedero (y bebedero) y que tengan la posibilidad de bloquear la visión de otros gatos.

Respecto a los preparativos previos a la estancia en la residencia, es muy recomendable hacer el “equipaje” del gato, el cual incluya algunas mantas o prendas con el olor de la casa, su comida y arena habitual y algún juguete.

También es muy interesante escribir unas notas breves para el personal de la residencia en la que se describan el carácter del animal, dónde le gusta que le acaricien o si no lo tolera, si le entusiasma algún tipo de juego, etc.

Por último, aunque pueda parecer que no tiene importancia, un momento que puede entrañar ciertas dificultades es la vuelta a casa una vez que ha concluido la estancia en la residencia felina. Para que la readaptación a la vivienda habitual sea lo más agradable posible para el gato es muy recomendable hacer dos cosas, principalmente; por un lado, lavar bien todos los objetos usados en la residencia que pueden tener el olor de aquella, y, por otro, especialmente si nuestro gato es tímido o se estresa fácilmente, abrirle gradualmente la casa, es decir, al llegar del hotel podemos dejarle en una habitación que habitualmente use más e ir dejándole que se mueva por el resto de la casa en los siguientes días, poco a poco.

Todas estas recomendaciones son unas generalidades que pueden ayudar a la mayoría de los gatos a superar la estancia en la residencia y la posterior vuelta a casa de una forma menos estresante. Por supuesto, habrá que tener en cuenta las particularidades de nuestro animal y, además de que “estéticamente” el lugar nos parezca agradable a nosotros, deberemos ponernos en el lugar del gato para tomar una decisión adecuada.
Desde luego, como ayuda adicional, podemos tratar de conseguir referencias de conocidos o de clientes de varios establecimientos que nos indiquen el grado de satisfacción que han tenido con sus servicios.

PABLO HERNÁNDEZ. ETÓLOGO VETERINARIO