Tres cuestiones fundamentales para mejorar la comunicación con el perro

Cómo mejorar la comunicación con el perro

Quienes compartimos la vida con perros sabemos muy bien la gran capacidad para comprender un gran número de palabras y que en no pocas ocasiones somos nosotros quienes no terminamos de comprender qué quieren ellos.

Tampoco conocemos con exactitud cómo los perros interpretan y recogen la información que nosotros emitimos y que marcan importantes pautas de su comportamiento y, por tanto, de sus reacciones.

En realidad nuestro perro no entiende el significado abstracto (en el sentido humano) de las palabras, pero hace tiempo que las grandes dotes de comprensión, inteligencia y memoria de los perros quedaron demostradas. A este respecto, en el año 2004, un equipo científico del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, en Alemania, comprobó que Rico, un Border Collie que por entonces tenía 9 años, poseía una capacidad de relacionar palabras con objetos análoga a la de un niño de 3 años y que logró acumular un “vocabulario” de más de 250 palabras.

También está constatado que para mejorar la comunicación con el perro existen tres cuestiones fundamentales:tomar conciencia de las palabras clave de nuestro mensaje, el tono en que las decimos y los gestos asociados a lo que le queremos comunicar.

1. Palabras clave. Es muy conveniente que para comunicarnos con él utilicemos palabras cortas, mejor con una o dos sílabas, acompañadas de gestos que apoyen claramente lo que le queremos decir. Las frases largas, como “qué agradable paseo vamos a dar, ¿verdad?”, carecen de significado para el perro; para él será mucho más fácil de comprender un “vamos” o “a la calle”.

2. El tono de la voz es primordial, ya que una frase como “te he dicho que salgas de ahí” dicha con suavidad y poca firmeza no solo no hará que el perro no nos obedezca, sino seguramente la confundirá con una orden de cercanía y afecto, por ejemplo. En ese caso es más eficaz un “sal” o “fuera” pronunciado con un tono firme.

3. El lenguaje corporal asociado. Si en todo el proceso de aprendizaje el perro percibe un gesto concreto asociado al mismo mensaje verbal, con el tiempo puede reaccionar solo con el gesto. Así, si con la orden “ven” le hacemos siempre el mismo gesto, por ejemplo, agacharnos, una vez que el perro haya asociado ese gesto con la orden de venir, tan solo tendremos que agacharnos para conseguir que venga.

Un ejemplo muy común (e involuntario) de lenguaje corporal es coger la correa y el collar para salir a la calle, ¡seguro que tu perro salta inmediatamente desde donde esté aunque no le digas la más mínima palabra!