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Mi gato y yo

¿Es tu gato un paciente impaciente? Aprende con Royal Canin estas útiles pautas para hacer de la visita al veterinario una experiencia menos estresante para tu gato.

Al menos una vez al año, todo gato debe asistir a una importante cita ineludible para su salud y bienestar: la visita al veterinario.

Cada gato tiene un carácter y un temperamento especial, y quienes compartimos el mundo felino sabemos que muchas veces estas "excursiones" tan necesarias, pero tan inesperadas para ellos, pueden provocar todo tipo de reacciones: maullidos desesperados de auxilio, miradas de desconfianza (¡me has traicionado!), bufidos, resistencias extremas…

Pero lo que muchos no saben es que existen unas sencillas pautas que debemos tener en cuenta para hacer esta visita más agradable para tu gato.
 
 
En primer lugar, es muy importante que el transporte de nuestro gato se haga de la manera más segura y "protectora" para él, evitando el llevarlo en brazos, bolsas, cestas sucias o de mimbre. Debemos tener en cuenta que en el traslado el gato siente, ve y oye cosas raras que le hacen desconfiar del destino de su viaje. Lo más adecuado es disponer de un transportín desmontable, que podemos poner al alcance del animal unos días antes de la cita veterinaria para que se acostumbre a él y lo considere parte de su entorno seguro. Éste debe estar limpio, y es muy recomendable poner dentro una mantita que le sea familiar, por ejemplo, o alguno de sus juguetes favoritos. Además, puede ser útil la utilización de feromonas para relajar el ambiente.

Una vez en la sala de espera de la clínica, debemos evitar dejar el transportín en el suelo, y nunca dejarle salir, pues el ajetreo del entorno desconocido propiciará el riesgo de pánico gatuno y una posible fuga. Por el contrario, lo más adecuado es dejarlo en su cajita de transporte, en alto, en un ángulo en que nos pueda ver. Si hay mucho jaleo en la clínica, es recomendable dejarlo en el lugar más tranquilo posible, y tapado, para que no "detecte" las fuentes de estrés. Y por supuesto, si hay perros por ahí, ¡mantenedlos separados!

Ya llegado el momento de entrar en la consulta, es importante que sigamos las indicaciones de nuestro veterinario, y nunca saquemos al gato sin su autorización. Además, hay que evitar que se baje de la mesa de reconocimiento. Seguramente el veterinario, como buen profesional, tenga sus propias técnicas de acercamiento para auscultar y evaluar el estado del animal, pero en caso de que no colabore podéis evaluar la posibilidad de sedarlo, para poder llevar a cabo los análisis con éxito y el menor "nerviosismo" para el gato. Además, si observas que en las distintas visitas se pone demasiado nervioso, puedes preguntar a tu veterinario sobre el tranquilizante más adecuado para suministrarle antes de salir de casa.

Éstos y otros asuntos felinos son tratados en profundidad por expertos veterinarios en nuestras charlas "Hablando de gatos" que Royal Canin realiza en distintas ciudades a lo largo del año. Visita www.royalcanin.es y entérate de las próximas citas para conocer y cuidar mejor a tu gato.
 
 
 
 
 
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