Los nudos en la cola

Los nudos en la cola

Dentro de la anatomía del gato destaca la cola, que nace a partir de la última vértebra sacra y tiene entre 20 y 24 vértebras; en realidad no se trata de vértebras propiamente dichas, en el sentido de que su estructura va cambiando según se van acercando a la punta de la cola (se van haciendo cada vez más pequeñas y finas) ni tienen la misma funcionalidad que las vértebras de las columna.

Lo normal es que todas las vértebras caudales, que es la denominación técnica que reciben, estén separadas entre sí por discos intervertebrales –semejantes a los que hay separando las vértebras de la columna–, lo que dota a la cola de gran movilidad, muy útil para mantener el equilibrio durante un salto, por ejemplo, aparte de para comunicarse con otros animales.

Sin embargo, en ocasiones puede producirse alguna alteración en esta estructura, que suele ser congénita y genética; es decir, el gato nace con ella y la ha heredado de alguno de sus progenitores o de los dos. Las alteraciones más comunes son la fusión intervertebral, la presencia de algún gancho en algún punto de la cola (en ocasiones puede haber más de uno), la ausencia de algunas vértebras, que puede aparecer junto con algún gancho (lo que produce una cola más corta de lo normal) y la ausencia total de vértebras caudales, lo que produce gatos con ausencia total de cola, o anuros (como los anfibios).

Por regla general, la fusión de las vértebras no produce hipersensibilidad en la zona, aunque sí falta de movilidad; en cambio, el nudo o gancho sí que suele suponer una zona hipersensible en la cola, por lo que el gato suele rehusar que se manipule, incluso que se le acaricie.

Curiosamente, algunas razas felinas se han desarrollado por la presencia de alguno de estos trastornos, tal es el caso del Manx, que no tiene cola, y del Bobtail Japonés, que debe tener la cola muy corta y con un gancho o dos. Sin embargo, ninguna raza de cola larga admite la presencia de vértebras soldadas.

Existe la idea popular de que los gatos Siameses que tienen la cola con un gancho son más puros que los que no lo tienen, pero esta creencia es falsa en tanto el estándar de la raza dice expresamente que no puede haber ninguna anomalía a lo largo de la cola. Esta idea popular se ha extendido porque en los primeros años de la llegada a Occidente del Siamés nacían algunos ejemplares con alguna malformación en la cola (esto también sucedía en los gatos silvestres, pero por aquella época no se les prestaba atención aunque recibían el nombre de gatos rabones) y se fue extendiendo una idea falsa.