Parásitos internos

Parásitos internos

Los parásitos internos o endoparásitos son organismos de diverso tamaño que viven en el interior del animal parasitado, especialmente en el intestino, en el corazón y en los pulmones.

Algunos parásitos internos que afectan a los perros también pueden transmitirse a las personas, lo que recibe el nombre de zoonosis, a quienes pueden causar enfermedades graves.

Los parásitos intestinales se dividen básicamente en dos grupos: vermes redondos o nematodos y vermes planos o cestodos. Estos parásitos se localizan en el aparato digestivo, donde se alimentan succionando sangre y nutrientes. Ahí provocan lesiones en los tejidos, pero pueden llegar a producir una obstrucción intestinal y la muerte.

La mejor manera de luchar contra los parásitos internos es la prevención y unos buenos hábitos higiénicos. Para ello, el veterinario suele recomendar, al menos, cuatro desparasitaciones anuales.

Otro de los parásitos internos relativamente frecuente es el “gusano del corazón” o dirofilaria. Los parásitos adultos se localizan en el corazón del perro y provocan una enfermedad de evolución lenta con graves síntomas cardíacos y respiratorios que pueden resultar mortales. Aunque existe tratamiento, no es sencillo y es más segura su prevención.