El peligro puede estar en casa

El peligro puede estar en casa

Los gatos son animales muy curiosos y nuestra casa puede estar llena de peligros que acechan a su curiosidad innata.

Hay objetos cotidianos que son muy peligrosos aunque nunca lo hubiéramos sospechado. Veamos algunos ejemplos:

Bolsas de plástico: a algunos gatos les gusta esconderse dentro, pero pueden quedar atrapados y asfixiarse.

Cables eléctricos: juegan con ellos y los mordisquean, con el consiguiente riesgo de quemadura o electrocución.

Ventanas y terrazas: para los gatos asomarse a las ventanas es una de sus actividades favoritas, pero supone un riesgo claro de caída que debemos intentar evitar poniendo mallas o limitando su acceso. Además, las ventanas abatibles pueden suponer una trampa importante para el gato, al dejarlo atrapado y provocarle daños de distinta gravedad, pudiendo llegar a la paraplejia.

Agujas e hilos: Otra gran atracción para los gatos son los carretes y los hilos. Si estos están enhebrados en una aguja y se la tragan, los daños internos pueden ser de gran importancia.

Plantas tóxicas: muchas plantas que tenemos habitualmente en nuestras casas, tanto en el interior como en el exterior, son tóxicas para los gatos. Pueden provocar síntomas digestivos, neurológicos, cardiacos o dermatológicos, y son tan comunes como la poinsetia (flor de pascua), hortensias, adelfas, azalea, crisantemos, potos, etc.

Por tanto debemos estar atentos y tomar todas las medidas de precaución posibles: no dejar objetos peligrosos al alcance del gato, instalar sistemas de seguridad para las ventanas, desenchufar los cables con más riesgo cuando nos ausentemos de casa y todo lo que se nos ocurra y esté en nuestra mano para evitar accidentes indeseados.