Perros guía, una historia de lealtad y trabajo compartido

Buddy, el primer perro guía

Si hay un perro de trabajo que destaca sobre los demás, ese es el perro guía, que actualmente forma parte de nuestra vida cotidiana y al que se le permite acceder a todas partes con su conductor.

De ellos conocemos muchos detalles, ¿pero sabías que los primeros perros guía se entrenaron en una escuela a las afueras de Berlín para ayudar a los soldados que se habían quedado ciegos durante la I Guerra Mundial? Se trata de una historia fascinante protagonizada por Dorothy Eustis, Morris Frank, el perro Buddy y su entrenador, Elliot Humphrey, que acabó conquistando el mundo entero.

Los protagonistas humanos

  • Dorothy Eustis era una estadounidense nacida en 1886 en el seno de una familia rica de Filadelfia, quien, tras enviudar en 1915 de Walter Abbott Wood Jr., se volvió a casar en 1923, en esta ocasión con Georges Eustis, con quien vivió en Suiza dedicándose a la cría de Pastores Alemanes.
  • Por su parte, Morris Frank era el hijo menor de otra muy adinerada familia de Nashville que perdió la vista con 16 años. En realidad, había perdido la visión de un ojo a los 6 años en un accidente de equitación (algo que también le había pasado a su madre cuando él tenía 3 años) y a los 16 perdió la visión del otro ojo en un combate de boxeo.
  • Elliot “Frank” Humphrey fue un adiestrador y genetista canino autodidacta que trabajó mucho tiempo como preparador de perros policía. Él fue quien adiestro a los perros de Dorothy Eustis como perros guía.

El protagonista canino

  • Entre los numerosos perros a los que Dorothy Eustis llamó Buddy (al menos seis) destaca el que se convertiría en el perro guía más famoso de su época. No en vano, fue el primer perro guía en Estados Unidos y que contribuyó a que la sociedad cambiara muchos prejuicios.

Cómo empezó todo

En 1927, The Saturday Evening publicó un artículo firmado por Dorothy Eustis en el que se mencionaba la existencia de una escuela, a las afueras de Berlín, que entrenaba perros como “lazarillos” de soldados que habían perdido la vista durante la primera contienda mundial.

De este artículo tuvo conocimiento Morris Frank (al que no se debe confundir con Frank Morris, un famosísimo prófugo de Alcatraz), quien se puso en contacto con la autora para conseguir uno.

Tal era la efusividad de la carta y el firme compromiso de difundir el trabajo de estos perros por todo Estados Unidos, que Morris fue invitado a la casa de Eustis, donde se entrenó durante cinco semanas con Buddy, una hembra de pastor alemán, con la que regresó a Estados Unidos.

Una vez en su ciudad natal, Nashville, Morris fue demostrando que un perro adiestrado como Buddy podía dotar al invidente de una autonomía inverosímil hasta aquel momento. Esta dedicación entusiasta por todo el país hizo que Eustis regresara a Estados Unidos, donde juntos fundaron la organización The Seeing Eyes en 1929, la pionera en el adiestramiento de perros guía en todo el mundo y que hoy sigue activa.

Esta organización supuso el pistoletazo de salida en el desarrollo de organizaciones que ayudaran a los ciegos en la conquista de autonomía o, como en el caso de la Organización de Ciegos Españoles (ONCE), en una forma de ganarse la vida.

A este respecto, la ONCE se fundó en 1938 y apenas un año después realizó su primer sorteo, aunque no fue hasta 1988 cuando nació la Fundación ONCE, la organización más importante en España en lo que se refiere a la difusión y adiestramiento de perros guía.