¿Por qué se lavan los gatos?

¿Por qué se lavan los gatos?

La fama que tiene el gato doméstico de animal limpio no es casual, sino que se debe a la gran cantidad de tiempo al día que pasa atusándose con la lengua y las patas.

Esta actividad la lleva a cabo con tanta meticulosidad que parece un ritual en el que no olvida ninguna parte de su cuerpo, ya que allí donde no llega con la lengua directamente, se sirve de las patas delanteras para acceder, por ejemplo, para limpiarse las orejas.

La función principal de este lamido es mantener el pelo lo más limpio posible, lo que también elimina olores que en la naturaleza lo delatarían. No olvidemos que el comportamiento felino tiene milenios de evolución en los que el hombre no intervino. También extienden de forma homogénea por todo su manto las secreciones de las glándulas de su piel.

Asimismo, el lamido elimina muchos parásitos, una de las causas por las que los gatos silvestres no suelen estar infestados por garrapatas: suelen eliminarlas al lamerse antes de que estas lleguen a picar en su piel.

Para colmo, el atusado les proporciona un gran bienestar por su función tranquilizadora. Tanto es así que en casos de estrés no es difícil que un gato se ponga a atusarse. Lo mismo pasa con el ronroneo.

Tal es la importancia que tiene el atusado en el gato doméstico que si apreciamos que deja de ejecutarlo o lo hace con una frecuencia mucho menos acusada, es que algo le pasa, aunque sea que es mayor y no llega a todo su cuerpo con la misma facilidad que cuando era joven. Por ello, si tu gato deja de atusarse bruscamente, debes consultar con el veterinario.

Por supuesto, el atusado sirve para la higiene felina, pero en casos de suciedad extrema es muy probable que haya que bañarle. Para esto utilizaremos productos formulados para la piel del gato y después lo secaremos muy bien.

Recuerda, a partir de ahora, la cantidad de cosas que están sucediendo cuando tu querido gato se atusa. Por eso, es mejor no molestarle cuando está en plena faena.