Perro mestizo

Mestizo-ficha-entrada-perro-esHISTORIA

Parece estar totalmente consensuado de dónde proviene el perro, del lobo, pero sería más exacto decir que procede de un cánido antiguo parecido al lobo actual que vivía por toda Eurasia y América.

Hay dos teorías sobre dónde se produjo la domesticación del perro. Una la sitúa en Oriente Próximo o en Asia oriental, y la otra, avalada por estudios genéticos, afirma que la domesticación del perro se produjo en Europa como mínimo hace unos 19.000 años.

No está claro cómo se produjo el acercamiento de aquel lobo ancestral al hombre, pero sí que desde entonces prácticamente ha formado parte de todas las culturas humanas, con una relación tan estrecha que ha conseguido la consideración de “el mejor amigo del hombre”.

Desde que el perro fue domesticado hace milenios, su evolución ha estado sujeta a un factor fundamental, su funcionalidad, es decir, que cumpliera adecuadamente con el cometido que se le encomendara, y los tres trabajos fundamentales a lo largo de la historia han sido la caza, el pastoreo y la protección. Esta es la razón por la que desde tiempos inmemoriales se puede considerar que el perro cuenta con muy diferentes estirpes y variedades, con formas, tamaños y temperamentos tan diferentes entre sí que con mucha frecuencia cuesta creer que se trata de individuos de la misma especie.

No fue hasta bien entrado el siglo XIX cuando se desarrolló el concepto “raza canina” que tenemos hoy día, tampoco el de “perro mestizo”. Por contraposición, este último sería un perro sin raza concreta, también conocido como perro criollo.

CARÁCTER

El temperamento del perro mestizo depende de tres cuestiones fundamentales: el carácter de sus progenitores, la socialización que haya tenido cuando es cachorro y las experiencias que tenga a lo largo de su vida.

Así, un cachorro mestizo que haya tenido una socialización adecuada, crezca sin sufrir experiencias traumáticas y sus padres tuvieran temperamentos equilibrados casi con toda seguridad será un perro equilibrado, cariñoso, sociable, amigable con los niños y fácil de adiestrar.

La dificultad para determinar el carácter de un cachorro mestizo frente a uno de raza está en que con mucha frecuencia se desconoce el temperamento que tenían sus progenitores (a veces sólo se conoce a su madre), pero con un buen adiestramiento y buenas atenciones son muy pocos los perros mestizos que desarrollan problemas de comportamiento.

CUIDADOS

Se trate de un perro mestizo pequeño, mediano, grande o gigante, siempre debe recibir unos cuidados básicos en cuanto a higiene y salud.

  • Higiene

    • Cuando un perro vive dentro de casa no suele ser necesario bañarlo muy a menudo porque no se ensucia demasiado. Por ello, la frecuencia del baño puede ser de una vez al mes, incluso menos.
    • Por el contrario, el cepillado es imprescindible para contribuir a la salud de su piel y el brillo de su pelo. Al retirar el pelo suelto con un buen cepillado se masajea la piel y se retira suciedad superficial.
    • Cuando se usen productos cosméticos, deben estar formulados para perros porque el pH de su piel es diferente al que tiene la del ser humano.
  • Salud

    • Existen infinidad de enfermedades que pueden prevenirse con vacunas. Consulta con tu veterinario cuáles deben ponerse y cuándo. Un ejemplo muy gráfico es la rabia, una enfermedad que se considera erradicada en Europa gracias a las campañas de vacunación realizadas desde hace décadas.
    • También hay un gran número de parásitos que pueden afectar al perro. Los hay internos (cestodos y nematodos) y externos (pulgas, garrapatas y mosquitos), pero todos pueden ser combatidos. Consulta con el veterinario.
    • El ejercicio es necesario para mantener la salud del perro, no sólo le ayuda a mantener un estado de forma óptimo, sino que también repercute en su carácter.

PARTICULARIDADES

Cada perro mestizo es un mundo en sí mismo, pero por su tamaño puede tener ciertas particularidades.

  • Perros pequeños

    • Los perros con un peso inferior a los 10 kilos cuando son adultos tienen una altísima necesidad de energía y mucha facilidad para la formación de sarro. Como también pasan mucho tiempo en brazos de sus propietarios es frecuente que muestren estreñimiento por la falta de ejercicio que eso supone.
    • Todas estas necesidades pueden cubrirse con la gama X-Small, adaptada a los perros con un peso inferior a los 4 kilos, y la gama Mini, formulada para perros con un peso entre 1 y 10 kilos cuando son adultos.
  • Perros medianos

    • Las necesidades nutricionales de los perros con un peso entre 11 y 25 kilos son diferentes a las de otras tallas no sólo porque su desarrollo concluye hacia los 12 meses de edad y durante ese período necesitan un gran aporte de energía, sino también por la cantidad de ácidos grasos adecuados para la salud de su piel, así como de fibras y proteínas de alta calidad para favorecer la óptima digestibilidad. Todos estos aspectos nutricionales se tienen en cuenta a la hora de formular la gama Medium.
  • Perros grandes y gigantes

    • Por su tamaño, los perros grandes y gigantes necesitan cuidados extras con sus articulaciones. Además, como tienen el aparato digestivo relativamente corto comparado con su tamaño, no es extraño que muestren sensibilidad digestiva; incluso cierta propensión a la torsión de estómago.
    • Estas sensibilidades tienen su respuesta nutricional con la gama Maxi, para perros entre 25 y 44 kilos, y con la gama Giant, para perros cuyo peso sea superior a los 45 kilos.
  • Alimentación mixta

    • Por su fórmula adaptada a las necesidades nutricionales de cada perro y su fácil conservación, una elección perfecta es el alimento seco. Sin embargo, también se puede dar una dieta mixta, que aporta todos los nutrientes en la proporción adecuada para cada tamaño al tiempo que la hace más apetitosa.
  • Esterilización y edad avanzada

    • Poco a poco se va instaurando el hábito de esterilizar al perro como uno más de sus cuidados porque aumenta su esperanza de vida y reduce el riesgo de padecer cánceres del aparato reproductivo. Como esta intervención produce cambios en su metabolismo, por ejemplo, un potencial aumento de peso, es importante adaptar su alimentación.
    • También durante la edad avanzada, el perro debe recibir una alimentación especial, si bien esta fase de su vida comienza en un momento diferente según el tamaño del perro.

CACHORRO

  • El cachorro mestizo necesita cuidados desde el momento mismo de llegar a casa, así que es mejor tener todo preparado, tanto un lugar tranquilo para descansar como que el entorno sea seguro (nuestra casa cuenta con riesgos para su integridad, como los enchufes y los cables).
  • Si tienes dudas sobre lo concerniente a la salud de tu cachorro mestizo, como vacunas, desparasitaciones o la mejor manera de limpiarle las orejas, debes consultarla con un veterinario.
  • Un perro adulto equilibrado sólo es posible si recibe un adiestramiento correcto desde cachorro, a lo que no siempre se le da la importancia que tiene.
  • Asegúrate de que tu cachorro tiene agua a su disposición en todo momento. La deshidratación puede poner en riesgo su vida.
  • Como la alimentación es primordial para el desarrollo de tu cachorro y su salud futura, te recomendamos nuestra sección “Cómo alimentar al cachorro”.

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Como el perro y el gato

COMO EL PERRO Y EL GATO Si hay una expresión que se ha popularizado hasta límites insospechados, teniendo como protagonistas a los animales de compañía con los que convivimos, esa es, con total seguridad, “llevarse como el perro y el gato”. Como todos sabéis, dicha expresión alude a las malas relaciones entre dos personas, ¿pero es así realmente entre las dos especies de animales mencionadas? Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en parte sí y en parte no. Muchos seréis testigos de perros que conviven en perfecta armonía con gatos, y viceversa, sin que en ningún momento aparezcan disputas o peleas entre ellos. Pero muchos también habréis visto que algunos perros persiguen, acosan y tratan de “atacar” a los gatos, especialmente a aquellos que se encuentran en la calle durante el paseo. Por su parte, algunos gatos bufan, gruñen e incluso muerden y, sobre todo, arañan a los perros que se les acercan, aunque lo hagan en actitud amistosa. Vemos, por tanto, que las relaciones entre los perros y los gatos pueden variar desde el “amor” más fraternal hasta la “inquina” más exagerada, pasando por el “desdén” o la simple falta de interés en el otro. Por supuesto, es una licencia utilizar tantos términos “humanos”, pero creemos que es más fácil de comprender. ¿De qué depende que un perro y un gato se lleven bien? Hay muchos factores que pueden afectar a la relación entre los perros y los gatos, incluyendo las experiencias previas que hayan tenido cada uno con la otra especie, el carácter (seguro y confiado, miedoso, inseguro, etc.) de cada uno de ellos, la intervención de los propietarios, etc. Sin embargo, hay un aspecto fundamental que favorece o dificulta las relaciones entre perros y gatos, la socialización. Como ya sabemos, mediante la socialización un animal es capaz de aprender a relacionarse con otros individuos, tanto de la misma especie como de otra diferente, con los que tendrá que convivir en un futuro. Es decir, el grado de socialización de un perro con los gatos y, en sentido contrario, de un gato con los perros, es lo que determinará de una manera muy importante que el perro o el gato se lleve bien o no con un nuevo gato o un nuevo perro. ¿En qué les afecta la socialización a ambas especies? En el caso de los perros, la socialización con los gatos tiene como fin más evidente evitar que el perro considere a los felinos como algo que cazar. Cuanta más relación y de mejor calidad, es decir, con buenas experiencias, tenga un perro con los gatos, más difícil es que muestre una conducta predatoria ante ellos, al menos, con los que convive habitualmente. Por su parte, la socialización de los gatos con los perros favorece una conducta más amistosa hacia ellos. De hecho, en un estudio que se publicó hace unos años, en el que estudiaban la relación de los gatos con los perros, observaron que los gatos que se habían acostumbrado a vivir con perros cuando tenían menos de 6 meses de edad, manifestaban conductas amistosas hacia ellos en un porcentaje que doblaba al de los gatos que habían comenzado a tener esa relación con más de 6 meses. Por tanto, según estas conclusiones, para asegurar en la medida de lo posible que un gato pueda convivir sin problemas con perros a lo largo de su vida, lo ideal es que empiece a hacerlo cuando es todavía un gatito pequeño. ¿Sólo pueden llevarse bien o mal? Por supuesto, además de los dos extremos de la relación social entre animales, los perros pueden relacionarse con los gatos, y viceversa, de una forma más “fría”, por así decirlo. No es raro encontrar casos de perros que se mantienen al margen de los gatos con los que conviven en la vivienda o de gatos que prefieren poner distancia por medio con el perro. ¿Esto es malo? No tiene por qué serlo. Sin embargo, ante comportamientos de este tipo lo mejor sería preguntar a un profesional que estudie con detalle la relación entre los animales para prevenir que pudiera haber algún problema en el futuro. Pablo Hernández. Etólogo veterinario Si hay una expresión que se ha popularizado hasta límites insospechados, teniendo como protagonistas a los animales de compañía con los que convivimos, esa es, con total seguridad, “llevarse como el perro y el gato”.

Como todos sabéis, dicha expresión alude a las malas relaciones entre dos personas, ¿pero es así realmente entre las dos especies de animales mencionadas? Podemos decir, sin temor a equivocarnos, que en parte sí y en parte no.

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Cómo mejorar la actividad física de tu perro

Cómo mejorar la actividad física de tu perroEs muy común que nosotros y nuestros perros llevemos un estilo de vida sedentario y en muchos casos nos cueste encontrar tiempo para practicar ejercicio. No obstante, como responsables del bienestar de nuestro perro, debemos darle esta oportunidad.

Los perros requieren actividad diaria, no solo salir a la calle unos minutos al día, sino que necesitan tiempo para hacer ejercicio, correr, olisquear, jugar con otros perros…Sin embargo, hay que tener en cuenta que no todos tendrán las mismas necesidades: no es igual un perro adulto joven, que uno de edad avanzada o que un cachorro.

Durante la etapa de crecimiento no se recomienda que el cachorro haga ejercicios muy intensos ni muy bruscos, ya que podrían ser perjudiciales para sus huesos y articulaciones, sobre todo para los perros grandes. Por su parte, los adultos pueden disfrutar de todo tipo de ejercicios siempre que se haga un entrenamiento adecuado y se haga de forma progresiva. Igual que nosotros no podemos correr una maratón si no estamos entrenados, no podemos pretender que lo haga nuestro perro y no es nada recomendable que hagan esfuerzos si no están preparados.

Punto y aparte son los perros mayores, cuyo esfuerzo debe estar adaptado a sus posibilidades, que se verán más reducidas por la edad y en muchos casos por problemas articulares, frecuentes en los perros de edad avanzada.

 

Cómo eliminar los pelos del perro

pelos-perroNuestros perros poseen una característica que les dota de una gran belleza, su pelo, pero este puede ser un problema durante las épocas de muda, especialmente si somos muy escrupulosos con la higiene de nuestra casa o de la ropa que llevamos puesta.

En honor a la verdad, los perros que viven dentro del hogar suelen realizar una muda constante a lo largo de todo el año, si bien se agudiza en otoño y en primavera; incluso unos meses después de tener el celo en el caso de algunas hembras.

Para que esta labor te resulte más fácil, aquí tienes varios consejos para eliminar los pelos de tu perro:

  • Es tan obvio que nos ruboriza recordarlo, pero si le cepillas frecuentemente, el pelo que se queda en el cepillo jamás llegará al sofá ni a tu ropa. Por ello, lo primero que se debe hacer es cepillar al perro con la frecuencia que haga falta. No tienes excusa, porque esto contribuye también a la salud de su piel y, si se realiza adecuadamente, refuerza los lazos entre ambos.
  • El cepillado de mantenimiento debe hacerse con la herramienta adecuada al tipo de pelo –cardas, cepillos de púas o de cerdas, etc.–, pero algunos están diseñados para arrastrar el pelo muerto.
  • Nosotros no estamos seguros de su utilidad porque el efecto suele producir rechazo en los perros, pero hay quienes usan aspiradoras especiales directamente sobre el animal.
  • Una vez que el pelo ya se ha desprendido, el aire lo moverá por toda la casa. Lo habitual es que se acabe adhiriendo sobre el primer tejido que encuentre o que forme pelusas en los rincones, especialmente en el caso de que se trate de pelos largos. El mejor método es aspirar, ya que al barrer muchos pelos permanecen en suspensión y no desaparecen del entorno. También puede ser eficaz un cepillo especial para barrer pelo, como el de las peluquerías humanas, así como una mopa húmeda o impregnada con algún producto que adhiera los pelos.
  • Para eliminar el pelo de la ropa todos conocemos los rodillos adhesivos, pero si se te acaba, puedes improvisar un método alternativo enrollando sobre los dedos una cinta adhesiva ancha, como las de embalar o las de papel que usan los pintores. Otro truco muy eficaz es retirarlos con las manos húmedas o, mejor, con unos guantes de cocina ligeramente humedecidos.
  • Como parece que los tejidos ejercen de imán para los pelos de las mascotas, se han desarrollado algunos que los repelen, especialmente para utilizar como fundas para el sofá o para la cama. Estos son muy eficaces si permitimos que el perro se suba sobre estos muebles. No obstante, el raso convencional suele repeler el pelo, lo que quizá ahorre gasto. Otro material antipelo es el cuero. ¿Tejidos en los que se adhieren los pelos más fácilmente?, todos los que contengan lana y algunos de los sintéticos porque su capacidad de crear electricidad estática es muy alta.

Lo que todo perro debe saber

comportamiento-perroLos perros, como nosotros, no nacen enseñados. Así que, dependiendo de distintos factores es necesario dedicar más o menos tiempo y esfuerzo a su aprendizaje, especialmente de algunos comportamientos básicos.

Estas órdenes básicas de obediencia son el fundamento para que el perro pueda aprender cosas más complejas, por lo que son imprescindibles en su proceso de aprendizaje. En realidad, este primer nivel en obediencia canina incluye las órdenes sentarse, tumbarse, permanecer quieto, acudir a la llamada y caminar junto al dueño con la correa, pero tres de ellas son imprescindibles: sentado, quieto y acudir a la llamada.

Cómo enseñarle las órdenes básicas

El mejor sistema de enseñanza para el perro es el basado en el refuerzo positivo, es decir, mediante el uso de premios que refuercen las conductas apropiadas. Por tanto, adiós al castigo o al refuerzo negativo en el adiestramiento, ya que pueden provocar efectos muy perniciosos para el perro.

Cada una de las órdenes básicas solo requiere la realización de unos ejercicios específicos y muy sencillos, así como un mínimo de paciencia y constancia para conseguir resultados excelentes.

Otra cosa importante es que las sesiones de adiestramiento sean cortas, para no cansar al perro (sobre todo a los cachorros) y avanzar al ritmo que permita el animal, sin forzarle. Dos o tres sesiones diarias de no más de cinco minutos, con períodos de juego intercalados, suelen ser suficientes.

Sentado
La mejor forma de conseguir que un perro se siente es situarse enfrente de él, sosteniendo un premio de comida en la mano, y llevar esa mano hacia su nariz, moviéndola a continuación ligeramente hacia arriba y atrás. Con este movimiento el animal adopta una postura con la intención de conseguir el premio que desplaza su centro de gravedad hacia la parte trasera de su cuerpo, de modo que acaba por sentarse. Tan pronto como el animal apoye sus cuartos traseros en el suelo, se le felicita e inmediatamente se le da el premio.

Posteriormente, cuando haya superado este paso, se añade al proceso la orden “sentado” (o la que se elija, pero siempre la misma) antes del gesto con la mano, para que asocie el hecho de sentarse con la orden verbal.

El último paso consiste en repetir el anterior, pero sin tener comida en la mano, de manera que el premio aparezca de un bolsillo o de una riñonera donde estén los premios una vez que el perro se haya sentado.

Si se levanta para coger el premio, entonces simplemente se le retira y no se le da hasta que se vuelva a sentar.

Quieto
Para enseñar a un perro a permanecer quieto, antes debe conocer perfectamente la orden “sentado”.

Para empezar, se indica al animal que se siente, se le elogia verbalmente y se le premia. A continuación se le dice “quieto” y se le señala la posición con la mano (brazo estirado con la palma hacia el perro), sin movimientos por nuestra parte. Si el perro no se mueve, se le felicita y se le da un premio.

Después se repite el ejercicio pero dando un pequeño paso hacia atrás, se vuelve a pronunciar la palabra “quieto” después de hacerlo y se regresa hacia el perro al tiempo que se repite “quieto” y se le da el premio si ha permanecido en la posición.

Es muy importante utilizar una mano solo para señalar la posición y la otra solo para dar los premios, con ello se evita que se levante al acercar la mano al animal para señalarle la posición porque huele a comida.

Poco a poco se va incrementando la distancia y el tiempo que se queda en la posición sin moverse, pero nunca se deben incrementar las dos cosas a la vez, es decir, si se aumenta el tiempo se debe mantener o incluso reducir la distancia y viceversa.

Por último, hay que tener una “orden de liberación”. Esto significa que después de hacer varios “quietos”, debe haber una palabra que le indique que el ejercicio se ha acabado y que ya se puede levantar. Esta orden puede ser “venga”, “arriba”, etc. Hay que animar mucho al perro para que se levante y entienda que eso está bien. Si lo hace, le felicitaremos efusivamente por haberlo comprendido.

Acudir a la llamada
Suele ser la orden más complicada de enseñar. Por ello, es mejor empezar a practicarla en casa aprovechando el momento en que el perro se aproxima voluntariamente para decirle “ven”, a la vez que se le da un premio por llegar hasta donde estemos. Así acaba comprendiendo lo que significa la palabra “ven”.

Luego puede practicarse un juego con dos personas, situándose cada una en una parte de una estancia o de la casa, llamando alternativamente al perro y premiándole por acudir.

Después hay que hacerlo en la calle, pero teniendo presentes algunas cuestiones importantes, entre las que están, practicarlo en lugares seguros y donde las distracciones sean mínimas, no solicitarle jamás la orden si existen posibilidades evidentes de que no va a prestar atención, pedirle la orden con alegría y efusividad, a la vez que nos ponemos en cuclillas, para motivarle aún más. También es muy adecuado volver a dejarle que se aleje después para que no asocie la llamada con la restricción de permanecer junto a su dueño.

Finalmente un truco, cuando sea necesario que venga para volver a casa, no se le da la orden sino que se aprovecha algún momento en que esté cerca para sujetarlo, con su correspondiente elogio, claro.

Cómo y por qué cambiar la alimentación del perro

Cómo y por qué cambiar la alimentación del perro. Transición alimentaria

Por su naturaleza, los perros deben tomar siempre el mismo alimento, que debe estar adaptado a sus necesidades nutricionales específicas, por ejemplo, la edad o si está esterilizado quirúrgicamente, entre otras cosas.

No obstante, existen momentos de la vida del perro en los que resulta imprescindible hacer algún cambio, por ejemplo, durante el destete, cuando se hace adulto o cuando llega a la madurez. Sin embargo, si dicho cambio es brusco, es decir, que se sustituye un alimento por otro directamente, pueden aparecer trastornos digestivos. Por ello, se recomienda hacer el cambio gradualmente (transición alimentaria), lo que facilita, además, que el nuevo alimento sea aceptado con mayor agrado.

La razón está determinada por la sensibilidad a los cambios de la flora intestinal presente en el tubo digestivo de los perros (algo que no sucede en el ser humano) y que está formada por microorganismos que participan activamente en los procesos digestivos. Por ello, si un perro comiera cada día un alimento diferente, su flora intestinal acabaría destruida y con ello aparecería diarrea. 

El cambio de alimentación es importante para el perro a lo largo de toda su vida, pero cuando es cachorro y está recién llegado a casa resulta todavía más relevante, ya que durante este proceso está sometido a un estrés muy grande por el cambio tan rotundo que supone para él salir de su entorno habitual –con su madre y hermanos– y la llegada a un lugar nuevo –con personas nuevas, etc.–. Este estrés aumenta el riesgo de tener problemas digestivos, que serían más graves si también se altera su alimentación.

Por ello, se recomienda hacer un cambio paulatino, a lo largo de una semana. Así, el primer día de cambio de alimento se le da el alimento habitual con una cantidad pequeña del nuevo (puede ser de un 25 por ciento), cantidad que cada día es mayor si no aparecen signos de trastorno digestivo. Por supuesto, al añadir más cantidad del alimento nuevo, se va reduciendo la cantidad del anterior, hasta que el séptimo día ya solo se le dé el alimento nuevo.

Esta transición alimentaria también es muy eficaz para que los perros más exigentes y que suelen rechazar los cambios acepten bien un alimento nuevo.

Finalmente, cuando un perro necesita un cambio de alimentación porque tiene alguna enfermedad que así lo determine, se deben seguir las indicaciones del veterinario, ya que en algunos casos es imprescindible sustituir el alimento radicalmente. Pero en este caso es el profesional quien debe asesorarnos oportunamente.