¿Te has apuntado ya? ¡No te pierdas la nueva edición de Perrotón!

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Royal Canin participará este año en la 8ª edición de Perrotón, la popular carrera solidaria que se celebrará en Madrid el próximo 13 de octubre.

Esta nueva edición reunirá 5.000 corredores con sus respectivos perros y será, un año más, un altavoz para reforzar el concepto de tenencia responsable y bienestar animal.

En este sentido Royal Canin, fiel a su propósito de crear un mundo mejor para las mascotas, estará presente apoyando a los corredores y compartiendo conocimiento y consejos con los asistentes al evento:

Royal Canin tendrá una zona especial en la que todos los asistentes podrán recibir asesoramiento sobre nutrición y salud, primer paso para ser un propietario responsable y asegurar así el bienestar de la mascota. En este espacio estarán disponibles distintos expertos que atenderán a los perros presentes y sus propietarios, dando consejos prácticos sobre nutrición a medida, sobrepeso, sensibilidades, etc…

Además, también estaremos presentes en el welcome pack, con un producto específico para el tipo de perro que participe y un detalle para su propietario.

Tanto si te animas a correr como si no, ¡te esperamos el próximo 13 de octubre en la Plaza de Colón!

Entra en perroton.org para más información.

Perros guía, una historia de lealtad y trabajo compartido

Buddy, el primer perro guía

Si hay un perro de trabajo que destaca sobre los demás, ese es el perro guía, que actualmente forma parte de nuestra vida cotidiana y al que se le permite acceder a todas partes con su conductor.

De ellos conocemos muchos detalles, ¿pero sabías que los primeros perros guía se entrenaron en una escuela a las afueras de Berlín para ayudar a los soldados que se habían quedado ciegos durante la I Guerra Mundial? (más…)

La vista del perro

Los sentidos del perro: la vista. Características de sus ojos

Los sentidos del perro, como para el resto de animales, son muy importantes en su vida, si bien no todos tienen la misma importancia para él ni su capacidad coincide con la de otras especies.

A este respecto, la vista del perro no es su sentido más desarrollado, si bien tiene las características propias de los animales cazadores. Así, la visión nocturna del perro es mejor que la del hombre, aunque no tanto como la del gato, y distingue mejor los objetos en movimiento que los estáticos, incluso si están muy alejados.

Como en nosotros, la visión del perro depende de las características de los ojos: dos estructuras esféricas, cuyo interior es líquido y está envuelto por una serie de capas que los dotan de consistencia. Asimismo, cuentan con varios elementos que permiten el manejo de la luz: el cristalino, que se encarga de enfocar la imagen; la pupila, que regula la cantidad de luz que entra en el ojo, y la retina, la capa donde se forma la imagen que luego interpreta el cerebro.

La retina también se caracteriza por ser la zona del ojo donde se perciben los colores. De esta función se encargan unas células llamadas conos, si bien el perro solo posee los conos sensibles a determinados colores, de modo que los colores que nosotros vemos como violetas el perro los ve como azules y aquellos que para nosotros son intermedios entre el rojo y el amarillo, el perro los percibe como amarillos. En cuanto a los demás colores, se especula con que el perro percibe el verde y el rojo como gris, del más claro al más oscuro.

En la retina también están los bastones, las células sensibles a la luz, que al ser más numerosas que el hombre, permiten al perro ver mejor en la oscuridad.

Por el contrario, una característica de la visión del perro que coincide con la nuestra es que ambos ojos están dirigidos hacia el frente, lo que le dota de una visión binocular, muy eficaz a la hora de calcular las distancias.

Por supuesto, en el ojo existen otras partes muy importantes, como los párpados y los conductos lacrimales, si bien no están relacionadas con la visión propiamente dicha.

Perros famosos

Perros famosos desde la mitología griega hasta nuestros días

Desde la mitología griega, con el bicéfalo Can Cerbero, hasta nuestros días, con el inteligente Mister Peabody, pasando por las fábulas de Esopo, nuestra imaginación siempre dispone de un sitio privilegiado para los perros.

Estos personajes, todos ellos imaginarios, pueden parecerse en mayor o menor medida al perro real, tanto por su imagen como por su comportamiento, pero lo que sí tienen en común es que nos inspiran gran simpatía.

Es verdad que existen muchos perros reales que han alcanzado algún tipo de reconocimiento, como Laika, la perra enviada al espacio en el Sputnik 2 pero que falleció apenas seis horas después de iniciarse el despegue; Boo, uno de los casos más sorprendentes de perro famoso, el Pomerania procedente de Japón cuya particular imagen de peluche viviente ha hecho que su perfil en Facebook haya sido uno de los más visitados durante 2013, y Troilo, el perro de Antonio Gala a quien le dedicó “Charlas con Troilo”. Sin embargo, en este artículo vamos a centrarnos en aquellos que son producto de nuestra imaginación.

Pues bien, dado que son cientos, quizá miles, los perros de ficción que han alcanzado algún tipo de fama, nosotros solo vamos a hacer una pequeña recopilación, ya que habría para un tratado completo. Para empezar hemos elegido a aquellos cuyo origen está en la literatura, hayan atravesado las fronteras del papel impreso o no. Entre el ingente número de perros “literarios” está, cómo no, el galgo flaco de Don Quijote; el perro de los Baskerville, de Arthur Conan Doyle, o Colmillo Blanco, que vio la luz en 1906, el personaje que dio título a la obra de Jack London y que fue llevada al cine en 1991.

En cuanto a los perros protagonistas de las películas, debemos empezar por aquellos cuyo nombre les da título. Quizá no sean los más conocidos por los mayores, pero sí por lo niños: Doogal, por un lado, y Bolt, por otro; sin embargo, también están los clásicos Lassie o Rin Tin Tin. Como curiosidad, debemos decir que este fue un Pastor Alemán que recibió un premio Oscar, aunque después se lo arrebataron para no restar seriedad a los premios. Por su parte, en la década de 1940, Lassie se hizo tan famosa que acabó cambiando el nombre de la raza a la que pertenecía, al menos para el gran público. ¿Quién dice “¡Mira, un Collie!” en lugar de “¡Mira, un Lassie!”? Claro que la saga “Lassie” ha continuado hasta nuestros días. También como protagonista que da título a un buen número de películas está el adorable Beethoven, ese San Bernardo que se convierte en toda una pesadilla sin pretenderlo.

Por supuesto, están los “actores secundarios” que no pasan inadvertidos, como el Jack Russell de Charlot; el Cairn Terrier de Dorothy en “El Mago de Oz”, que se llamaba Toto; incluso, Jake, un Carlino compañero de Finn, de la serie “Adventure Time”. Pero esta lista continúa, por ejemplo, con Einstein, un perro que aparecía en la película “Volver al futuro”; con Max, en “El Grinch”; con Pooka, de la película de dibujos animados “Anastasia”; con Milo, que aparecía en “La Máscara”; con Max, en “La Sirenita”; con Niebla, en “Heidi”; con Bruno, en “La Cenicienta”, o con Nana, en “Peter Pan”.

Ya que hablamos de los perros que aparecieron en las películas de Walt Disney, tenemos que mencionar a Pluto, que nació en 1931, pero también a Reina y Golfo, de “La dama y el vagabundo”, que se estrenó en 1955, y a Pongo y Perdita, los protagonistas caninos de “101 Dálmatas”, película estrenada en 1960. Tampoco podemos dejar de mencionar a todos y cada uno de los personajes de estas películas, tanto los amigos caninos que ayudan a los Dálmatas a regresar a casa tras escaparse del cautiverio de Cruella de Vil, como a los perros vecinos de Dama y a los que conoce en la perrera durante el poco tiempo que está retenida.

Tranquilos, que no nos hemos olvidado de Pluto ni de Goofy; tampoco de Snoopy, de Cerebro (del inspector Gadget); de Coraje, el perro cobarde; de Odie, el compañero de Garfield; ni de Droopy, de Tom y Jerry; ni de Balin y Balon; ni de Patán, de Pierre Nodoyuna; ni de Scrappy; de Marmaduke; ni de Canuto y Canito; tampoco de Milú, del archiconocido Tintin; ni de Foofur, ni de Huckleberry Hound; ni de SuperCan.

Pero podemos seguir con, Lindo Pulgoso, cuya risita es internacional, también con Charlie, de “Todos los perros van al cielo”; con Ralfayete, de “Los Aristogatos”; con el Sabueso, de “El Zorro y el Sabueso”; con Ren, de “Ren y Stimpy”; con Rufo, de los “Muppets Babies”; con Astro, de los “Supersónicos”, y con los tres Mosqueperros.

Tampoco podemos olvidarnos de Scooby Doo, un Dogo Alemán que ya en la década de 1970 nos deleitaba con su miedo compulsivo, pero lejos de jubilarse todavía podemos ver nuevos episodios en televisión, al menos en los canales de programación infantil. Nosotros lo habíamos olvidado, pero tiene un sobrino: ¿vosotros os acordáis de él?, se llama Scrappy.

Hay más: Clifford, un gigante de la serie de televisión “Clifford”, un perro rojo tan grande que hace que todo lo que está a su alrededor parezca pequeño, no solo por su tamaño sino por su personalidad, y Toby, es el simpático cachorro de la película de Disney “Tod y Toby”, un perro cazador que se hace amigo de un cachorro de zorro, Tod.

Nos faltarían Martha, una perra normal que pudo hablar; Brian Griffin, de “Padre de familia”; Zero, de “El extraño mundo de Jack”; Dug, un Golden Retriever que lleva un collar que le permite hablar y expresar constantemente el inmenso amor que siente por su amo, el anciano Carl; Sparky, el perro que Víctor, su dueño, decide resucitar tras fallecer en un accidente, emulando al doctor Frankenstein pero en una versión de Tim Burton, y Lula, la perrita de Pocoyó, que aun siendo una simple mascota (nada de hablar ni de otras dotes plenamente humanas), siempre está lista para jugar.

En fin, la lista podría ser interminable: Ayudante de Santa, también conocido como Huesos, el Greyhound que fue abandonado por su primer dueño tras quedar el último en una carrera y que fue adoptado por Burt Simpson. ¿Que no te acuerdas de él? Sí, este perro fue el protagonista del capítulo “Dog of Death”.

Si antes hemos visto a los perros plenamente protagonistas, ahora veremos a los coprotagonistas o casi, como Uggie, el Jack Russell de la película “The Artist”; Hachi, el Akita Inu que compartió cartel con Richard Gere en “Siempre a tu lado”; incluso el Dogo de Burdeos compañero de aventuras de Tom Hanks en “Socios y Sabuesos”.

Afortunadamente, la mayoría son perros que representan las mejores cualidades del mejor amigo del hombre, pero otros, como Cujo, de la obra homónima de Stephen King editada en 1981, se decantan por dotarlos de una naturaleza maligna e inquietante.

Como veis, el perro, haya sido en la literatura, en el cómic, en el cine o en la más vanguardista de las animaciones digitales, ocupa un lugar preponderante en nuestra cultura. Sin embargo, para terminar queremos citar a un perro que realmente no lo es, Dino, ese dinoperro o perrosaurio de raza Snorkasaurio de los adorables Picapiedra.

Puedes ver aquí algunos perros famosos.

¡Sienten como nosotros!

¡Sienten como nosotros! Entienden perfectamente qué te pasa

Desde Hungría nos llega un estudio que demuestra que los perros son capaces de entender las emociones de una manera similar a como las entendemos los humanos.

A esta conclusión llegaron tomando imágenes de las reacciones de los cerebros de los perros mediante resonancias magnéticas cuando escuchaban voces, especialmente si contenían algún tipo de carga emocional, como el llanto o la risa.

Los once perros participantes en este estudio fueron entrenados con refuerzos positivos para que permanecieran quietos durante el tiempo necesario para tomar las imágenes, que era de ocho minutos. Para ello, según el autor del estudio, Attila Andics, primero se realizaron doce sesiones de entrenamiento y luego siete sesiones para que se acostumbraran al escáner.

Para comparar las imágenes obtenidas de los cerebros de los perros se utilizaron las de los cerebros de 22 personas, quienes escucharon hasta doscientos sonidos diferentes. Así, quedó patente que la zona del cerebro que se activaba cuando el perro escuchaba sonidos emitidos por humanos era la misma que se activa en nosotros cuando escuchamos esos sonidos.

Según Andics, esta puede ser la razón por la que los perros sienten perfectamente lo que les pasa a sus dueños y por qué estos también pueden entender a sus mascotas.

Alineados con el eje magnético

Eje magnético de la Tierra: los perros lo perciben mejor que nosotros

Según un estudio realizado por investigadores checos y alemanes, los perros prefieren alinear su cuerpo con el eje magnético cuando hacen sus necesidades mayores, siempre y cuando dicho eje esté estable; por ello, lo habitual es que se alineen con el eje norte-sur y rechacen la orientación este-oeste.

Si bien el estudio es muy contundente a este respecto, no especifica cuáles pueden ser las causas que provocan este comportamiento, que ha sido estudiado durante 1.893 defecaciones y 5.582 micciones de 70 perros pertenecientes a 37 razas distintas.

Este estudio parece confirmar que los perros perciben de alguna manera el campo magnético de la Tierra y que esto les sirve para orientarse, lo mismo que pasa con las aves.

Realmente los perros no son los únicos animales que han demostrado cierta preferencia a colocarse alineados con el eje magnético, ya que otro estudio llevado a cabo en 2008 con ganado vacuno determinó que este prefiere pastar y acostarse con orientación norte-sur.

De celebración con mi perro

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Nuestro perro es parte de nuestra familia y, para que no haya duda, cada día con mayor fuerza se va extendiendo la costumbre de contar con él a la hora de celebrar los acontecimientos más importantes de nuestra vida. Algunos son las fiestas comunes para todos, como la Navidad, pero otras son más exclusivas, por ejemplo, el cumpleaños del perro.

Conscientes de esta realidad social, quisimos conocer cómo celebráis con vuestro perro las diversas efemérides que jalonan el calendario anual. Para ello, en nuestras páginas de las redes sociales lanzamos la pregunta y las respuestas no se hicieron esperar.

Cuando se trata de celebraciones como la llegada de Papá Noel o los Reyes Magos, casi la totalidad respondieron que harían un regalo especial a su perro, fuera un juguete, un complemento o alguna chuchería. Eso sí, también con frecuencia nos hacían partícipes de su preocupación por que los paquetes llegaran sanos y salvos a la mañana siguiente.

Entre los regalos preferidos estaban los juguetes, y como favorita sigue destacando la pelota (aunque os recordamos que no se mueve sola); seguidos de los complementos, como abrigos, camas, collares y correas; así como alguna que otra chuchería, más en forma de hueso especial para perros, lo que demuestra la responsabilidad de los propietarios, que en su inmensa mayoría ya son conscientes de la importancia que tiene una dieta adaptada a sus necesidades.

Si las fiestas comunes inspiran el deseo de hacer partícipes a nuestro perro, todavía son pocos los propietarios que celebran el cumpleaños de su perro, pero en caso de celebrarlo, los regalos suelen ser prácticamente los mismos que los elegidos para Reyes.

Por nuestra parte, creemos que cualquier excusa es buena para hacer algo especial con nuestro perro, eso sí, sin poner en juego su salud con alimentos que no están adaptados a sus necesidades nutricionales y que incluso pueden ser perjudiciales, como una tarta de chocolate.

Hemos dejado para el final aquellas propuestas como hacer un viaje especial, así que ya hay algún propietario que utiliza la fecha de nacimiento de su perro como una ocasión ideal para hacer turismo.

El olfato del perro, al servicio de la sociedad

El olfato del perro, al servicio de la sociedad ¿Para qué se usa?

El olfato es el sentido más desarrollado del perro, lo que nos ayuda a la hora de localizar drogas, dinero, personas sepultadas bajo los escombros tras una catástrofe, explosivos, incluso a detectar determinadas enfermedades.

Pero no basta con que el perro tenga un olfato extraordinario. A la hora de elegir a un ejemplar para este fin también se tienen en cuenta otras características, por ejemplo, el tamaño, ya que los perros muy grandes pueden ser menos eficaces que otros de menor tamaño a la hora de meterse por espacios pequeños para hacer su trabajo.

Hasta ahora se han elegido determinadas razas porque su eficacia estaba contrastada desde hace décadas, tal es el caso del Pastor Belga, el Pastor Alemán o el Labrador Retriever; sin embargo, cada vez más se tienen en cuenta ejemplares de otras razas, como el Caniche, el Cocker o el Yorkshire Terrier.

Independientemente de la raza, todos los ejemplares requieren un proceso de aprendizaje que puede necesitar meses, si bien depende directamente del propio perro, ya que no todos aprenden al mismo ritmo.

Todo el entrenamiento se hace “en positivo”, sin castigos físicos, y el perro nunca recibe como recompensa por hacer bien su trabajo algo distinto que su juguete favorito, por lo que desde aquí desmentimos todas esas leyendas urbanas que aseguran lo contrario, como que los perros detectores de drogas son “adictos” a esa droga.

También el guía del perro necesita tener unos conocimientos especiales, caninos en general y de control del propio ejemplar, ya que debe saber canalizar correctamente la motivación y la excitación del perro.

Desde 1999 existe una asociación de cría de perros de trabajo, The International Working Dog Breeding Association (IWDBA), cuya finalidad es fomentar la investigación en el ámbito de la salud canina a través de programas educativos, tanto públicos como privados.

¿Para qué se usa el olfato del perro?

  • Detección de estupefacientes: tanto los clásicos (heroína, cocaína, etc.) como los que se van desarrollando (éxtasis).
  • Detección de explosivos: dinamita, TNT, fórmex, etc. Lo curioso es que, cuando el perro detecta un explosivo que está en alto, se sienta, y si está en el suelo o enterrado, se tumba.
  • Detección de minerales: por ejemplo, encontrar rocas sulfurosas para optimizar una prospección minera.
  • Identificación criminal: especialmente de los ejecutores de un crimen que han dejado su olor en la escena del delito.
  • Detección de productos alimentarios: en determinados países la entrada de algunos alimentos está prohibida y existen perros adiestrados para detectarlos. Estados Unidos es uno de ellos y en general utiliza perros de raza Beagle.
  • Detección de billetes: desarrollado para la evasión de divisas; el perro detecta el olor de la tinta.
  • Detección de larvas parasitarias: por ejemplo, termitas en los edificios de madera, muy frecuentes en países como Estados Unidos y Japón.
  • Detección de discos (DVD y CD): pretenden luchar contra la falsificación de estos productos comerciales.
  • Detección de restos humanos o animales: no tienen nada que ver con la detección de personas bajo escombros, sino la de cadáveres en fase de descomposición, incluso de momias. Es una de las finalidades más novedosas.
  • Detección de serpientes: lógicamente, se utilizan en zonas donde las serpientes venenosas son abundantes, como Australia.
  • Detección de ovulaciones: en concreto en las explotaciones ganaderas, para optimizar el momento de la cubrición de la hembra receptiva.
  • Detección de enfermedades: en especial para los cánceres de vejiga y de piel, así como las hipoglucemias propias de la diabetes.