Residencias caninas. Todo lo que debes saber

Golden sentado ilustrando artículo de Residencias Caninas¡Por fin ha llegado la época estival y con ella el inicio de la vacaciones! Ahora bien, ¿qué puedes hacer con tu perro si no te lo puede llevar de viaje?

Las opciones son varias, dejarlo en casa de un familiar que se encargue de él durante tu ausencia o alojarlo en una residencia de mascotas.

Cómo elegir una residencia

En el mercado hay infinidad de ofertas disponibles sobre residencias para mascotas, ¡incluso las hay exclusivas para conejos!, así que elegir una puede ser muy complicado.

Aun así, hay algunos signos que te pueden ayudar a la hora de elegir una residencia donde dejar a tu perro durante las vacaciones.

  • Servicios disponibles. Consulta con ellos cuáles son los servicios básicos que ofrecen y los opcionales. Los básicos son, obviamente, el alojamiento, darle de comer y beber, mantenerlo limpio y atendido por un veterinario si hiciera falta. Los opcionales son infinitos: bañarlo, sacarlo de paseo, administrarle algún tratamiento veterinario con horario, atención telefónica, envío de fotos/vídeos, webcam disponible todo el tiempo para que el propietario pueda ver qué está haciendo su mascota en ese momento, servicio de recogida y entrega a domicilio, etc.
  • Visita las instalaciones. Antes de contratar los servicios de una residencia, haz una visita presencial para comprobar que lo que ves en su publicidad es fiel a la realidad. Comprueba que los espacios, individuales y comunes, estén limpios, incluso si cuentan con aire acondicionado. Tampoco está de más asegurarte de si va a tener un colchón o un tejido confortable sobre el que poder descansar. Desconfía de casetas instaladas a pleno sol y sin espacios con sombra.
  • Zona de recreo. Tu perro debe seguir haciendo ejercicio durante su estancia en la residencia, por lo que deben contar con un espacio de recreo donde pueda correr a sus anchas. Si es sociable, seguro que se lo pasará bomba con otros perros.
  • Seguro para imprevistos. Sirve para proteger los intereses de ambas partes si sobreviene un imprevisto. Los más básicos son los de responsabilidad civil, pero también pueden abarcar indemnizaciones en caso de pérdida o muerte de la mascota, urgencias veterinarias, daños a terceros, etc.

Qué debe llevar el propietario

Como en el caso de las instalaciones, los requisitos pueden determinarlos las residencias, que te pueden pedir:

  • Certificado de salud. Sirve para asegurarse de que ningún perro puede contagiar a los demás una enfermedad infectocontagiosa, que puede estar en período de incubación a su llegada.
  • Autorización de asistencia veterinaria. Muy recomendable para garantizar la asistencia veterinaria en casos de urgencia para salvar la vida del animal.
  • Cuestionario sobre la mascota. Cuantos más datos tengan sobre tu mascota mejor podrán atenderla. Sé sincero a la hora de responder sobre su comportamiento con otros animales, si tiene alguna alergia, intolerancia a algún alimento, alguna enfermedad crónica que requiere una atención concreta, etc.
  • Alimentación y medicamentos. Tu mascota no debe cambiar de alimentación durante el tiempo que esté alojada en la residencia, así que diles qué comida toma y los horarios habituales. Deja convenido si llevas tú la comida o la compran ellos. Lo mismo pasa si tu perro debe tomar medicamentos.
  • Identificación. No dejes a tu perro a cargo de nadie si no está identificado, no sólo porque es obligatorio, sino porque no tendrás forma de demostrar que es el tuyo si surgiera algún conflicto.
  • Documentación. Lleva a la residencia la cartilla sanitaria al día, es decir, donde figure su calendario de vacunaciones, así como el de desparasitaciones internas.

Cómo encontrar una residencia canina

Como ves, las residencias para mascotas pueden ser de muchos tipos y tienen libertad para decidir qué tipo de animal alojan. Como todo esto puede hacer muy complicado encontrar una lo más cerca posible de tu domicilio, nosotros te recomendamos nuestro buscador de residencias.

Requisitos legales de las residencias para mascotas

Independientemente de la gran oferta disponible en el mercado, las residencias caninas deben cumplir con unos requisitos legales, que varían según la comunidad autónoma en la que estén. No obstante, los más comunes son:

  • Núcleo zoológico. Prácticamente todas las normativas exigen que el establecimiento cuente con la consideración de núcleo zoológico, que consiste en cumplir unos requisitos administrativos determinados.
  • Registro de los huéspedes. Los centros deben llevar un registro con los datos de los animales alojados, así como de sus propietarios. Este registro puede ser exigido por la consejería competente, que también determina los datos a reseñar: certificado de vacunación, desparasitaciones, salud general, fecha de llegada, fecha de salida, etc.
  • Características de las instalaciones. Los locales deben tener las características adecuadas a las necesidades fisiológicas y etológicas de los animales que deban albergar. Aquí también se tiene en cuenta la higiene de estos espacios.
  • Personal cualificado. Las personas encargadas de atender a los animales deben tener conocimientos específicos para cada especie y asegurarse de que tienen agua suficiente y reciben la alimentación adecuada.
  • Control sanitario. Deben contar con un procedimiento que evite el contagio de enfermedades entre los animales alojados. Esto afecta a un espacio aislado y con posibilidad de pasar un período de cuarentena, así como a espacios separados donde alojar hembras en celo.
  • Servicio veterinario. Bien como parte del personal de la residencia o externo pero con disposición suficiente para atender una urgencia y determinar los cuidados adecuados a cada ejemplar.

 

 

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Vacaciones estivales

Vacaciones estivales

Con la llegada del verano debemos ir preparando las vacaciones,¡tan merecidas para todos! Si tenemos un gato, además debemos decidir qué hacemos con él, es decir, si lo llevamos con nosotros o no.

Si decidimos no llevarlo con nosotros, lo más habitual es dejarlo en casa con la supervisión periódica de una persona de confianza, quien debe asegurarse de que no le falta el agua ni la comida. Además, por si fuera necesario, no está de más que disponga del número de teléfono del veterinario.

También existe la posibilidad de dejarlo alojado en una residencia felina, donde tendrá los cuidados más adecuados para él durante toda su estancia. No obstante, esto supone un cambio en las rutinas del gato igual que si lo lleváramos de viaje con nosotros.

Si nos lo llevamos de viaje, las opciones son muy numerosas y cada una requiere su propio análisis: no es lo mismo llevarlo a un lugar que sea propiedad nuestra que a una casa de alquiler o a un hotel, por ejemplo. Por ello, debemos asegurarnos de que admiten su estancia allá donde vayamos a alojarnos.

Si el medio de transporte es el vehículo propio, te recomendamos que sigas unos consejos muy sencillos, tanto para su seguridad como para el respeto de la normativa del Código de Circulación. Si el trayecto se hace en otro medio de transporte, debes consultar las condiciones con la compañía, ya que pueden ser diferentes entre sí.

Es muy probable que tu gato sea de los que se estresa con los traslados vacacionales y aun así tú desees llevarlo contigo. En estos casos, te recordamos que existe un alimento que le ayuda frente al estrés. Consulta con tu veterinario.

Viajar en coche con nuestro gato

Viajar en coche con nuestro gato

Si vamos a viajar con nuestro gato es conveniente cumplir ciertas medidas de seguridad y seguir algunas recomendaciones para hacerle el viaje lo más cómodo posible.

Antes de emprender nuestro viaje debemos tener en cuenta si nuestro gato está acostumbrado a viajar o si se marea. Si no está acostumbrado a viajar en coche, es mejor habituarle primero haciendo trayectos cortos. Para evitar que se maree, es aconsejable dejarle en ayunasdesde unas horas antes. Y si aún así de suele marear, el veterinario le podrá recomendar alguna medicación. También nos podrá asesorar si se pone muy nervioso. En el gato, las feromonas que se pueden rociar en el transportín o en el vehículo, suelen ser muy efectivas.

Por motivos de seguridad, el gato nunca debe viajar suelto en el coche: puede distraer al conductor o meterse entre los pedales y provocar accidentes, aparte de los daños que puede sufrir el mismo gato en caso de colisión. La forma más segura es colocar el trasportín en el suelo de los asientos posteriores del vehículo, detrás del asiento del conductor o del asiento del copiloto, y dispuesto de forma que la ventanilla del trasportín esté colocada mirando a los laterales.

El trasportín ha de ser lo suficientemente amplio según el tamaño del gato, y hay que colocar algo absorbente en el suelo.

En trayectos largos, que requieran paradas intermedias, se recomienda sacar al gato del trasportín con las puertas del coche cerradas para que estire las patas y que beba agua si lo desea. Y nunca dejemos al gato dentro del coche al sol, es una forma innecesaria de poner en riesgo su vida.

Consejos de verano

Consejos de verano

El verano suele ser la época favorita de nuestros gatos, ya que adoran el calor. Sin embargo, para esta época te damos unos consejos.

Golpe de calor

No es habitual que les pase a los gatos, pero por su gravedad empezamos con el riesgo que tiene de sufrir una elevación repentina de su temperatura corporal, lo que puede colapsar todo su metabolismo y producirle la muerte. Esto solo se produce en situaciones extremas o con la unión de varias circunstancias, por lo que debemos ser extremadamente prudentes durante esta época.

Así, el gato nunca puede quedarse sin vigilancia dentro de un espacio cerrado que sea susceptible de acumular calor desmesuradamente, por ejemplo, el interior de un vehículo o de una terraza acristalada, aunque esté a la sombra, pero muy especialmente cuando les da el sol de lleno.

Por supuesto, si tuviéramos la mala suerte de que nuestro gato sufriera un golpe de calor, hay que intentar por todos los medios bajar la temperatura de su cuerpo, pero sin sumergirlo en agua muy fría porque podría sufrir un colapso, y una vez recuperado llevarlo al veterinario para que valore si ha quedado alguna secuela.

Vacaciones

Los propietarios de gatos siempre valoramos qué es más adecuado para él durante nuestro viaje vacacional: si llevárnoslo, dejarlo en casa o alojarlo en una residencia.

Si decides llevártelo, el siguiente paso es elegir el medio de transporte, ya que cada uno requiere un manejo distinto del animal. Independientemente del tipo de transporte elegido, para viajar debemos llevar la documentación sanitaria del gato y estar seguros de que no supondrá una molestia para las demás personas.

  • Coche. En España preferimos este medio de transporte para nuestras vacaciones y la Dirección General de Tráfico ha impuesto una normativa en cuanto al modo de llevar a nuestras mascotas. Los gatos deben ir alojados en un transportín y colocado, preferentemente, en el suelo, detrás del asiento delantero.
  • Autobús. Este es otro método de transporte muy utilizado en nuestro país, pero no todas las compañías aceptan el traslado de mascotas. Cuando localicemos una compañía que las acepte, debemos conocer también el tipo de zona que se habilita en el vehículo, la duración del viaje y los períodos de descanso para poder organizar todo lo que hará falta.
  • Tren. En España, RENFE tiene estipuladas las normas de transporte de animales, así como las tarifas, que varían según la distancia y el tamaño del perro. Por ello, consulta con ellos todos los detalles.
  • Avión. La mayoría de las compañías de transporte aéreo admiten mascotas en la bodega sin límite de peso, pero en la cabina imponen un peso máximo. Como cada una puede establecer las exigencias que estime oportunas, debemos consultar con cada compañía para poder viajar con nuestro gato en avión.
  • Barco. La única diferencia de viajar con nuestro gato en barco respecto al avión es que algunas compañías permiten pasear con él en algunas zonas de la cubierta durante el trayecto, pero, en honor a la verdad, no lo recomendamos en caso del gato porque le añadiremos más estrés.

Viajes

Obviamente, antes de emprender un viaje debemos prepararlo todo con antelación: cuestiones sanitarias en el destino, control de sucartilla sanitaria, su alimentación y, por supuesto, la máxima comodidad en el traslado.

Os recomendamos consultar con el veterinario si la zona a la que os desplazáis requiere alguna vacunación especial o documentación adicional a la reglamentaria en vuestra zona de residencia. Asimismo, para los viajes al extranjero pero dentro de la Unión Europea, hay que solicitar al veterinario un pasaporte sanitario especial.

Debemos asegurarnos de que la “maleta felina” lleva todo lo necesario: el bebedero, el comedero, el cepillo, el cortaúñas y los juguetes, así como sus documentos y su cartilla de vacunación con el número de microchip que lo identifique.

Es importantísimo no olvidar su alimentación habitual, ya que los cambios bruscos pueden producir trastornos digestivos. Sin embargo, para viajes que duren menos de diez horas, es mejor no darles alimento hasta que llegar a nuestro destino y mejor si está en ayuno diez horas antes del viaje. Esto evita vómitos y reduce los mareos.

Como los viajes suponen mucho estrés para los gatos, se puede solicitar al veterinario un sedante ligero, pero también la alimentación te puede ayudar a paliar ese estrés.

En casa

Debido a los numerosos inconvenientes que tiene viajar con el gato, la mayoría de los propietarios que tenemos personas de confianzapreferimos dejarlo en casa durante las vacaciones y que lo supervisen periódicamente.

En este caso debemos dejar al cuidador las pautas lo más claras posible: que el gato no salga de casa cuanto la persona entra, dejarle cantidad de alimento suficiente para que no tenga que comprar durante nuestra ausencia, indicarle cuál es la ración que debe administrar (aunque sea llenar varios recipientes si solo pasará un par de veces por semana), que no permita el acceso del gato a las ventanas si las abre para ventilar, que no le falte el agua y, si es posible, que mantenga limpia la arena higiénica.

También es más que adecuado dejarle el teléfono de un veterinario por si hiciera falta.

Caídas al vacío

Son tan habituales que los veterinarios hablan del “síndrome del paracaidista” y se producen porque los gatos se precipitan al vacío desde gran altura.

Normalmente se trata de gatos que viven es pisos altos y que se caen por las ventanas cuando sus dueños las dejan abiertas, por lo que es mejor poner algún artilugio que impida su caída y nos permita tener la ventana abierta.

La gravedad potencial de este tipo de percance depende de muchos factores, desde la mayor o menor altura hasta el tipo de pavimento donde cae. Por ello, pueden salir ilesos o, lo más terrible, morir por el impacto.

Otro de los riesgos de la caída es que tras el daño pueda buscar refugio y no seamos capaces de localizarlo, por lo que finalmente no recibiría nuestra ayuda.

Insectos

El instinto cazador de nuestros gatos y la presencia de gran número de especies de “bichos” estacionales hacen que durante el verano debamos prestar mucha atención a la posibilidad de que nuestro gato acabe con una picadura de avispa o de otro insecto venenoso.

Esto puede no parecer relevante, pero en caso de que el animal tuviera una reacción alérgica, podría incluso poner en riesgo su vida.

Pelo

La muda ya estará prácticamente concluida en estas fechas, pero valora con tu veterinario si sería adecuado aportar un alimento que ayude a eliminar las bolas de pelo.

En cualquier caso, debes continuar con las rutinas relacionadas con el cepillado, ya que el pelo no para de caer y todo el que quede en el cepillo no acaba en su tracto digestivo.

El golpe de calor

El golpe de calor. ¡El calor excesivo puede tener un resultado muy grave!

El verano, esa época de buen tiempo, vacaciones y diversión para nosotros, también suele ser del agrado de nuestros gatos.

Sin embargo, exponerlos al calor excesivo sin unos cuidados mínimos puede tener un resultado muy grave.

Para comprender la importancia que tiene para el gato ser expuesto a temperaturas elevadas, debemos empezar por recordar que el organismo necesita mantener una temperatura constante, que en su caso está entre los 38 y los 39 grados. Obviamente, el cuerpo dispone de unos mecanismos naturales para conseguirlo, pero esto puede fallar, entre otras causas, cuando la temperatura ambiente sube en exceso.

Así, en caso de que el organismo supere la temperatura de 42 grados y no sea capaz de bajarla a los niveles normales, el gato experimenta un golpe de calor, y comenzará a mostrar un jadeo excesivo, acompañado de una respiración muy acelerada a pesar de estar en reposo; posteriormente, pueden aparecer vómitos y diarreas, incluso dificultades para mantenerse en pie, así como convulsiones y pérdida de conciencia.

Cuando el proceso avanza ya de manera irreversible, se produce un fallo multiorgánico que acaba con la vida del gato.

Por ello, es fundamental que un gato nunca se quede sin agua los días de calor, que pueda refugiarse en un lugar fresco en las horas más calurosas del día y no dejarlo encerrado en un espacio donde la temperatura pueda subir rápidamente y sobrepasar los 45-50 grados, por ejemplo en un vehículo o en una terraza acristalada donde da el sol de lleno.

Si bien no es un trastorno muy común por el tipo de vida que llevan, estos consejos son válidos para todos los gatos, pero existen varios grupos que deben tener una atención especial: los gatitos, los ejemplares mayores, los obesos, los de pelo largo y denso y, por supuesto, los que padecen alguna enfermedad.

Ya hemos visto que lo mejor es prevenir, pero si nos vemos obligados a intervenir en un caso de golpe de calor, lo más importante es conseguir que la temperatura del cuerpo baje cuanto antes. Así, lo mejor es comenzar humedeciendo con agua fresca (nunca helada) la parte trasera de las orejas y el cuello del gato, para que la temperatura vaya bajando pulatinamente. Después, se puede aplicar hielo en las ingles y en las axilas, así como humedecer el cuerpo con agua, incluso se puede cubrir con toallas mojadas que debemos retirar a menudo para enfriarlas y volverlas a poner. Sin embargo, es muy importante que no se dejen mucho tiempo porque el efecto sería el que queremos evitar.

Como es lógico, debemos llevar al gato a un veterinario cuanto antes para que nos aporte la ayuda de un profesional, lo que debe hacerse aunque se haya recuperado del todo, ya que un golpe de calor puede dejar secuelas en los órganos.

Recuerda, el verano es tiempo de disfrute que no debe empañarse por un descuido. Por ello, si te llevas a tu gato de vacaciones, jamás lo dejes encerrado en el coche, aunque esté a la sombra y con las ventanillas abiertas ligeramente, ya que su interior puede alcanzar temperaturas mortales para él.