Cuidados para tu mascota en vacaciones

Perro nadando para ilustrar el artículo sobre el cuidado de mascotas en vacacionesVuelven las vacaciones de verano y queremos disfrutarlas acompañados de nuestras mascotas. Por eso, hemos recopilado unos consejos prácticos para que perros y gatos disfruten de estos días en las mejores condiciones.

La planificación, clave para unas buenas vacaciones

Es fundamental para evitar riesgos innecesarios y asegurar que todos los miembros de la familia disfruten al máximo de unos días tan especiales. Para viajar, hay que tener en cuenta puntos básicos como:

  1. Su equipaje. ¡No te olvides de llevar todo lo necesario! En la maleta de nuestras mascotas siempre hay que incluir su cartilla de vacunación, sus últimas analíticas y, en el caso de enfermedades crónicas, un informe de su veterinario. También debemos llevar su comida habitual, además de su cama, juguetes y otros elementos que le hagan sentirse cómodo.
  2. El transporte. Los desplazamientos en coche, avión, tren, etc. pueden resultar muy estresantes. Tenemos que asegurarnos de que esté acostumbrado a viajar y de que cuente con las condiciones de sujeción y climatización adecuadas para el vehículo elegido.
  3. Su alimentación e hidratación. Debemos mantener unas pautas adecuadas, evitando cambios bruscos en su dieta que podrían conducir a trastornos gastrointestinales. También debemos ajustar el nivel de ración a la actividad que vaya a tener nuestra mascota durante el verano.
  4. Su estancia en playas. Lo primero de todo es asegurarnos de que nuestro destino es apto para mascotas. Una vez en la playa, tenemos que tener ciertos cuidados, procurando que no beban excesiva agua del mar (que podría provocarles trastornos digestivos o incluso intoxicaciones más severas), poniéndoles a la sombra (para evitar golpes de calor e insolaciones) y realizando una higiene básica de los ojos, nariz y oídos con agua dulce.

Residencias caninas. Todo lo que debes saber

Golden sentado ilustrando artículo de Residencias Caninas¡Por fin ha llegado la época estival y con ella el inicio de la vacaciones! Ahora bien, ¿qué puedes hacer con tu perro si no te lo puede llevar de viaje?

Las opciones son varias, dejarlo en casa de un familiar que se encargue de él durante tu ausencia o alojarlo en una residencia de mascotas.

Cómo elegir una residencia

En el mercado hay infinidad de ofertas disponibles sobre residencias para mascotas, ¡incluso las hay exclusivas para conejos!, así que elegir una puede ser muy complicado.

Aun así, hay algunos signos que te pueden ayudar a la hora de elegir una residencia donde dejar a tu perro durante las vacaciones.

  • Servicios disponibles. Consulta con ellos cuáles son los servicios básicos que ofrecen y los opcionales. Los básicos son, obviamente, el alojamiento, darle de comer y beber, mantenerlo limpio y atendido por un veterinario si hiciera falta. Los opcionales son infinitos: bañarlo, sacarlo de paseo, administrarle algún tratamiento veterinario con horario, atención telefónica, envío de fotos/vídeos, webcam disponible todo el tiempo para que el propietario pueda ver qué está haciendo su mascota en ese momento, servicio de recogida y entrega a domicilio, etc.
  • Visita las instalaciones. Antes de contratar los servicios de una residencia, haz una visita presencial para comprobar que lo que ves en su publicidad es fiel a la realidad. Comprueba que los espacios, individuales y comunes, estén limpios, incluso si cuentan con aire acondicionado. Tampoco está de más asegurarte de si va a tener un colchón o un tejido confortable sobre el que poder descansar. Desconfía de casetas instaladas a pleno sol y sin espacios con sombra.
  • Zona de recreo. Tu perro debe seguir haciendo ejercicio durante su estancia en la residencia, por lo que deben contar con un espacio de recreo donde pueda correr a sus anchas. Si es sociable, seguro que se lo pasará bomba con otros perros.
  • Seguro para imprevistos. Sirve para proteger los intereses de ambas partes si sobreviene un imprevisto. Los más básicos son los de responsabilidad civil, pero también pueden abarcar indemnizaciones en caso de pérdida o muerte de la mascota, urgencias veterinarias, daños a terceros, etc.

Qué debe llevar el propietario

Como en el caso de las instalaciones, los requisitos pueden determinarlos las residencias, que te pueden pedir:

  • Certificado de salud. Sirve para asegurarse de que ningún perro puede contagiar a los demás una enfermedad infectocontagiosa, que puede estar en período de incubación a su llegada.
  • Autorización de asistencia veterinaria. Muy recomendable para garantizar la asistencia veterinaria en casos de urgencia para salvar la vida del animal.
  • Cuestionario sobre la mascota. Cuantos más datos tengan sobre tu mascota mejor podrán atenderla. Sé sincero a la hora de responder sobre su comportamiento con otros animales, si tiene alguna alergia, intolerancia a algún alimento, alguna enfermedad crónica que requiere una atención concreta, etc.
  • Alimentación y medicamentos. Tu mascota no debe cambiar de alimentación durante el tiempo que esté alojada en la residencia, así que diles qué comida toma y los horarios habituales. Deja convenido si llevas tú la comida o la compran ellos. Lo mismo pasa si tu perro debe tomar medicamentos.
  • Identificación. No dejes a tu perro a cargo de nadie si no está identificado, no sólo porque es obligatorio, sino porque no tendrás forma de demostrar que es el tuyo si surgiera algún conflicto.
  • Documentación. Lleva a la residencia la cartilla sanitaria al día, es decir, donde figure su calendario de vacunaciones, así como el de desparasitaciones internas.

Cómo encontrar una residencia canina

Como ves, las residencias para mascotas pueden ser de muchos tipos y tienen libertad para decidir qué tipo de animal alojan. Como todo esto puede hacer muy complicado encontrar una lo más cerca posible de tu domicilio, nosotros te recomendamos nuestro buscador de residencias.

Requisitos legales de las residencias para mascotas

Independientemente de la gran oferta disponible en el mercado, las residencias caninas deben cumplir con unos requisitos legales, que varían según la comunidad autónoma en la que estén. No obstante, los más comunes son:

  • Núcleo zoológico. Prácticamente todas las normativas exigen que el establecimiento cuente con la consideración de núcleo zoológico, que consiste en cumplir unos requisitos administrativos determinados.
  • Registro de los huéspedes. Los centros deben llevar un registro con los datos de los animales alojados, así como de sus propietarios. Este registro puede ser exigido por la consejería competente, que también determina los datos a reseñar: certificado de vacunación, desparasitaciones, salud general, fecha de llegada, fecha de salida, etc.
  • Características de las instalaciones. Los locales deben tener las características adecuadas a las necesidades fisiológicas y etológicas de los animales que deban albergar. Aquí también se tiene en cuenta la higiene de estos espacios.
  • Personal cualificado. Las personas encargadas de atender a los animales deben tener conocimientos específicos para cada especie y asegurarse de que tienen agua suficiente y reciben la alimentación adecuada.
  • Control sanitario. Deben contar con un procedimiento que evite el contagio de enfermedades entre los animales alojados. Esto afecta a un espacio aislado y con posibilidad de pasar un período de cuarentena, así como a espacios separados donde alojar hembras en celo.
  • Servicio veterinario. Bien como parte del personal de la residencia o externo pero con disposición suficiente para atender una urgencia y determinar los cuidados adecuados a cada ejemplar.

 

 

En la playa con tu perro: un plan perfecto

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10 claves para cuidar a tu perro este verano

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El golpe de calor

El golpe de calor en el perro

El golpe de calor es una reacción que se produce cuando sube la temperatura corporal de manera muy brusca y el organismo no es capaz de compensarla, lo que se traduce en una disfunción multiorgánica que puede provocar la muerte del animal.

Los principales síntomas del golpe de calor suelen aparecer cuando el perro supera los 42 ºC, pero también se observa un jadeo excesivo y una respiración acelerada. Es posible que se tambalee y llegue a tener convulsiones, incluso a perder la conciencia. Asimismo, pueden aparecer vómitos y diarrea.

El golpe de calor es una urgencia médica que requiere una intervención inmediata para bajar la temperatura corporal, bien bañando al perro en agua a 20 ºC o aplicando hielo en las ingles y axilas.

Los animales más sensibles son los más jóvenes y los más mayores, que soportan peor las altas temperaturas, así como los obesos y braquicéfalos (muy chatos), que tienen más dificultades respiratorias y más problemas para enfriar su temperatura corporal.

Para prevenir el golpe de calor se deben tomar algunas precauciones, sobre todo en verano:

  • Que el animal disponga siempre de agua fresca.
  • No dejar a los perros encerrados en lugares calurosos, ¡nunca en el coche!
  • No hacer ejercicio intenso los días de mucho calor.
  • Cuando viajemos, hacer paradas para que el perro pueda descansar a la sombra y beber agua.

Si a pesar de todo, tu perro sufre un golpe de calor y lo supera, debes llevarlo al veterinario para descartar que hayan quedado secuelas en algún órgano.

Consejos de verano

Consejos de verano: Golpe de calor, Viajes, Espigas, Ejercicio, Parásitos

El verano es la principal época de vacaciones, pero nunca está de más tomar algunas precauciones que nos permitan disfrutar con nuestro perro de la estación más calurosa del año. Estos son nuestros consejos.

Golpe de calor

Por su importancia, empezamos con el riesgo que tiene el perro de sufrir una elevación repentina de su temperatura corporal, lo que puede colapsar todo su metabolismo y producirle la muerte. Esto solo tiene lugar en situaciones extremas o con la unión de varias circunstancias, por lo que se debe ser extremadamente prudentes durante esta época.

Así, el perro nunca puede quedarse sin vigilancia dentro de un espacio cerrado que sea susceptible de acumular calor desmesuradamente, por ejemplo, el interior de un vehículo o de una terraza acristalada, tampoco aunque esté a la sombra y con las ventanillas bajadas ligeramente.

El golpe de calor también puede producirse durante el paseo o si está haciendo ejercicio y los factores de riesgo son el hocico corto (razas braquicéfalas), el manto oscuro y el manto largo y denso, pero también la edad (tanto si se trata de un cachorro como de un perro maduro) y el sobrepeso.

En cualquier caso, independientemente del tipo de perro que tengamos, nuestra recomendación es evitar hacer ejercicio o pasear durante las horas de mayor temperatura y llevar siempre agua, tanto para que pueda beber como para poder humedecerle el pelo.

Por supuesto, si tuviéramos la mala suerte de que nuestro perro sufriera un golpe de calor, hay que intentar por todos los medios bajar la temperatura del cuerpo, pero sin sumergir al perro en agua muy fría porque podría sufrir un colapso, y una vez recuperado llevarlo al veterinario para que valore si ha quedado alguna secuela.

Viajes

Si durante las vacaciones eres de los afortunados que se va de viaje y además lo haces con tu perro, cada medio de transporte requiere un manejo distinto del animal. Independientemente del tipo de transporte elegido, para viajar debemos llevar la documentación sanitaria del perro y estar seguros de que no supondrá una molestia para las demás personas.

  • Coche. En España preferimos este medio de transporte para nuestras vacaciones y la Dirección General de Tráfico ha impuesto una normativa en cuanto al modo de llevar a nuestras mascotas. Una opción es alojar al perro en la zona de carga, pero solo si está separada de los asientos mediante algún sistema que impida el acceso del perro a esta zona, como una reja o una red. En caso de no disponer de un vehículo de estas características, el perro puede ir sobre los asientos traseros, si bien en este caso debe estar sujeto con un arnés y una correa a los anclajes del cinturón de seguridad. Si viaja en transportín, puede ir en la zona de carga o, si es pequeño, en el suelo de la parte trasera, tras el asiento delantero.
  • Autobús. Este es otro método de transporte muy utilizado en nuestro país, pero no todas las compañías aceptan el traslado de mascotas. Cuando se localice una compañía que las acepte, se debe conocer también el tipo de zona que se habilita en el vehículo, la duración del viaje y los períodos de descanso para poder organizar todo lo que hará falta.
  • Tren. En España, RENFE tiene estipuladas las normas de transporte de animales, así como las tarifas, que varían según la distancia y el tamaño del perro. Por ello, consulta con ellos todos los detalles.
  • Avión. La mayoría de las compañías de transporte aéreo admiten mascotas en la bodega sin límite de peso, pero en la cabina imponen un peso máximo. Como cada una puede establecer las exigencias que estime oportunas, se debe consultar con cada compañía para poder viajar con nuestro perro en avión.
  • Barco. La única diferencia de viajar con nuestro perro en barco respecto al avión es que algunas compañías permiten pasear con él en algunas zonas de la cubierta durante el trayecto.

Espigas

En nuestras latitudes, la floración de la mayoría de las herbáceas ya ha concluido, así que han llegado sus semillas. La mayoría son inofensivas, pero existe un tipo de estas semillas que puede resultar peligroso para nuestro perro, las espigas, cuya forma de arpón hace que, además de adherirse al pelo, se vayan clavando en la piel hasta producir infecciones bastante graves, que incluso puede necesitar la intervención quirúrgica para su extracción.

Las partes de nuestro perro más sensibles a la acción de las espigas son las interdigitales, pero también son grandes enemigas de los ojos, los oídos y la nariz, zonas en las que es imprescindible la intervención del veterinario para extraerlas con la mayor seguridad posible.

Por supuesto, el mejor método de lucha contra los efectos de las espigas es prevenir, por lo que nada mejor que revisar concienzudamente a nuestro perro a la vuelta del paseo y eliminar todas las que encontremos.

Pelo

El pelo es una de las partes del animal que experimenta directamente los efectos de los días cálidos y el sol intenso. Muchos propietarios rapan a su perro en cuanto llega el calor, pero antes de raparlo en verano, sería mejor plantearse establecer unas rutinas de cuidados de su pelaje, ya que este también durante el estío les sirve de protección.

A este respecto, nada mejor que cepillar con la frecuencia adecuada a las características del manto de cada perro y con las herramientas idóneas. Lo importante es eliminar el pelo muerto y evitar los nudos, que además de afear el aspecto general constituyen un foco de suciedad y malos olores. Con el cepillado constante también se lucha contra un gran enemigo del perro en verano, las espigas.

Por supuesto, hay que seguir con la costumbre del baño periódico, lo que resulta imprescindible si permitimos que el perro se bañe en el mar para retirar todo el salitre.

Ejercicio

Si bien de modo natural el perro tiende a no hacer ejercicio cuando hace mucho calor, se deben tomar precauciones en caso de llevarlo de excursión. La primera, intentar por todos los medios que no le dé el sol directamente y, si es necesario, humedecer el pelo y la piel durante todo el trayecto, especialmente detrás de las orejas y en las axilas.

Como propietarios responsables, debemos ser conscientes de las características de nuestro perro en particular, ya que no es lo mismo ir de excursión con un perro que suele hacer ejercicio que con uno que no está acostumbrado; además, son fundamentales la edad, el estado de salud, incluso el color del pelo (los perros negros acusan más la incidencia directa de los rayos solares y su cuerpo se calienta más y a mayor velocidad).

Para reducir los riesgos, es conveniente parar periódicamente para que pueda reposar, a la sombra, por supuesto, y beber agua.

Nunca se le debe perder de vista y ante la presencia de otros perros, hay que atarlo. Además, se debe estar prevenido ante los peligros potenciales, como barrancos donde pueda caerse. Como no siempre conocemos al milímetro el itinerario de nuestro paseo, insistimos, precaución.

Si el perro no está acostumbrado al pavimento por el que pisa, sea arena de la playa o terreno montañoso, no está de más echar un vistazo a sus almohadillas plantares tras el paseo, por si hiciera falta aplicar algún producto reparador específico.

También se debe tener cuidado con los “bichos” estacionales, ya que algunos de ellos pueden ser potencialmente peligrosos. Este sería el caso de las tan comunes avispas, cuya picadura es bastante irritante, por no hablar de la posibilidad de que el perro tenga una reacción alérgica.

Parásitos externos

Durante todo el tiempo que haga buena temperatura se debe vigilar que las garrapatas y los mosquitos no lleguen a picar al perro, por lo que se debe seguir con las pautas de desparasitación externa recomendadas por el veterinario.

Agua

Recuerda, durante todo el año, pero mucho más durante el verano, el perro necesita agua y más agua, toda la que se le antoje y cuando quiera.